Chihuahua

miércoles 29 marzo, 2023
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    Entre la adultopolítica y la resistencia: niñeces y sus redes de cuidado frente a la desaparición

    Por Andrea C. Cárdenas Domínguez

    “Yo me di cuenta por una amiga. ella me dijo <<oye ya encontraron
    a tu prima… pero tirada>> y me enseñó una nota del face.

    Cuando llegamos a la casa había muchos policías, les preguntamos
    por mi prima y nos decían que no nos podían decir, que eran cosas
    de adultos, entonces le pregunté a mi mamá y mientras lloraba, me
    decía <<mija, son cosas de grandes, vete a cuidar a tus primos>>
    […] y pues no nos decía. A nosotros no nos decían nada quesque
    porque nos iba a afectar… y pues lo que nos afecta es no saber”

    Testimonio de L. 12 años, prima de C. de 7 años desaparecida en la
    Ciudad de Chihuahua y encontrada sin vida en octubre del 2018 con
    signos de tortura sexual. Según investigaciones del Centro de Justicia para
    las mujeres (CEJUM) y la fiscalía general del Estado (FGE) los
    perpetradores pertenecen a una red de trata y pornografía infantil.

    Desde hace once años, acompaño a familias de personas desaparecidas en el norte,
    centro y sur del país, y he encontrado que son poco comunes los espacios
    gubernamentales y no gubernamentales destinados para las niñeces, enfocados en el
    reconocimiento, atención, seguimiento y denuncia de sus propios impactos psicosociales,
    sus propias formas de resistencia y afrontamiento que crean frente a la desaparición de su
    familiar, pero sobre todo, un espacio que reconozca su lugar en el ámbito familiar y
    comunitario.

    Las personas adultas, ¿desde dónde miramos a las niñas, niños y niñes? Esta pregunta es
    el corazón de esta reflexión, y en este camino acompañando a las niñeces a transitar el
    dolor y las injusticias que sobreviven frente a la militarización del Calderonismo
    actualmente legitimada por la guardia Nacional bajo el mando de López Obrador.

    Todo acto de desaparición causa gran daño e impactos a la persona desaparecida, y de
    formas diferentes, a su familia y comunidad. En México, la Ley General de Víctimas hace
    una diferencia entre las víctimas y define como indirectas a aquellas que por sus lazos
    sociales o familiares son afectadas por la violación a los derechos humanos. En este caso,
    las niñeces familiares de una persona desaparecida también deben ser consideradas como
    víctimas directas pues sufren sus propios impactos por la desaparición forzada de su
    familiar. Sin embargo, esta terminología no reconoce explícitamente a las niñeces1
    familiares con personas desaparecidas como víctimas directas con sus propias violaciones
    de derechos humanos, como su no acceso a la verdad, a la justicia o a la protección.

    Este marco legal evidencia las narrativas paternalistas que sostienen la estructura
    adultopolítica2 que se construyen alrededor de las niñeces; dichas narrativas también
    habitan el ámbito social que construye una cosmovisión de las niñeces como seres
    incompletos, con potencialidad de persona, incapaces de sentir, percibir y comprender los
    impactos de esta vivencia dolorosa.

    Adultopolítica: una propuesta frente a la invisibilización estructural

    Los procesos de acompañamiento psicosocial y forenses me han permitido acuñar el
    concepto de adultopolítica para reconocer la adultez como mecanismo de poder frente a
    los dolores, injusticias y complicaciones impuestas que enfrentan las niñeces víctimas de
    violencias políticas. Este concepto ayuda a identificar de qué formas actúa y se articula la
    adultopolítica como dispositivo epistemológico, económico, social y político que despoja a
    las niñeces de su agencia política en situaciones de violaciones a derechos humanos. Así como la geopolítica nos sirve para relacionar la violencia política con el lugar geográfico,
    propongo incorporar a nuestro lenguaje el concepto de adultopolítica nos da la
    oportunidad de ser acompañantes críticas, éticas y sensibles a los dolores, necesidades y
    expectativas de las niñas, niños y niñes.

    También es importante señalar que el concepto de adultopolítica es una contrapropuesta
    al concepto de adultocentrismo que ha tenido muchos frutos, y en un inicio nos permitió
    nombrar la existencia de un tipo de hegemonía, una relación social asimétrica entre las
    personas adultas, que ostentan el poder y son el modelo de referencia para la visión del
    mundo. Es importante reconocer la importancia del concepto adultocentrismo como un
    parteaguas para los cimientos del trabajo histórico con la niñez. Sin embargo, es necesario
    señalar que este concepto no cuenta con una dimensión política, por lo que sigue
    reproduciendo prácticas y narrativas que interpretan, que eclipsan a través de una mirada
    adulta los testimonios, sentires, dolores y experiencias de las niñeces, y difícilmente se
    establece un canal de diálogo digno con las niñas, niños y niñes.

    Espacios comunitarios de escucha psicosocial como resistencia

    “A las niñas y los niños también nos duele… saber de mi
    hermano y hacer cosas para ayudar a mi familia a
    encontrarlo, también son cosas de niños”

    B. 11 años, hermana de hombre desaparecido en San
    Luis Potosí

    Los espacios de acompañamiento psicosocial donde se reconoce la adultopolítica como
    otro mecanismo que perpetúa la impunidad y el dolor permiten:

    ● Desprivatizar el dolor

    ● Despatologizar los impactos fisiológicos
    ● Reconocer las formas de resistencia
    ● Fortalecer los vínculos familiares y la articulación comunitaria
    ● Identificar los impactos de la violencia sociopolítica como la criminalización o la
    estigmatización, a través de procesos reflexivos de la historicidad de contextos
    desde un marco estructural, político y económico.

    Los procesos de escucha psicosocial que le hacen frente a la adultopolítica reconocen que
    las niñeces son muchas y muy diversas, por lo que es importante reconocer que sus
    formas de afrontamiento y reacciones son distintas frente a la desaparición de su(s)
    familiar(es), así como diversos son los contextos a los que pertenecen, permitiéndonos
    tomar distancia, y mantener una visión crítica de prácticas y narrativas que homologan los
    impactos psicosociales.

    En los espacios comunitarios donde se identifica la adultopolítica como un dispositivo de
    violencia política, se pretende reconocimiento y acercamiento a sus experiencias para
    poder comprenderles y, al mismo tiempo, cuestionar(nos): ¿Cómo perciben las niñas y
    niños a las personas adultas y su contexto? ¿Cómo viven la desaparición de su familiar?
    ¿Cómo viven la ausencia de sus familiares que salen en la búsqueda de su familiar
    desaparecido? ¿Qué creen que es importante que las personas adultas aprendamos de
    ellas?

    Escuchar a las niñeces y reconocer sus experiencias, entender desde dónde le dan sentido
    a lo que les atraviesa su corazón, su cuerpo, su familia y su comunidad, será un gran paso
    frente a los derechos de las niñeces familiares, encaminándonos a trazar caminos
    reparadores que respondan a sus necesidades.

    Redes de cuidado y articulación comunitaria

    “Siempre que mi mamá va a marchas le quiero preguntar
    cosas. ¿Sus mamás también van a marchas? A mí me gustan
    porque es donde veo la foto de mi papá… porque en la casa
    las quitaron todas”

    J. 8 años Hijo de hombre desaparecido en Chiapas

    La construcción de los espacios de escucha psicosocial con niñeces que le hacen frente a la
    adultopolítica implica también gestar espacios psicosociales de escucha con las personas
    que les cuidan, donde se permita reflexionar: ¿Cómo perciben a las niñeces y su contexto
    frente a la desaparición de su familiar? ¿Cómo se recuerdan en su niñez? ¿Cuáles son sus
    preocupaciones? ¿Cuáles son sus miedos? ¿Qué han hecho para acompañar a las niñeces?
    ¿Qué les ha funcionado? ¿Qué no les ha funcionado?

    La generación de estos espacios comunitarios que se posicionan frente a la adultopolítica
    fortalece narrativas que reconocen a las niñas, niños y niñes como personas garantes de
    derechos, que reciben de forma diferenciada los impactos, que provienen de diversos
    contextos y que desarrollan distintas formas de resistencia frente a la desaparición de su
    ser querido.

    Escuchar a las niñeces permite gestar espacios de acompañamiento con las personas
    cuidadoras, para identificar sus impactos, necesidades, y preocupaciones desde ese rol. A
    partir de estos espacios de escucha, se pretende generar la oportunidad de imaginar otras
    formas de organización comunitaria y cuidado hacia las niñeces en contextos de
    desaparición, priorizando la colectivización de los cuidados como forma de restructuración
    del tejido social. Dicho espacio también serviría para acompañar y fortalecer a las personas cuidadoras. Los espacios colectivos en contextos de riesgo por la violencia
    estructural y la desigualdad social permiten a las familias hablar con más facilidad, les
    hacen sentir acompañadas, entendidas entre ellas, que no están solas, y abre la
    posibilidad de rituales emocionales.

    Estos espacios son enriquecedores para las familias porque les permiten reconocer la
    diversidad de formas de afrontamiento frente a la desaparición. Esto da lugar a la empatía
    y la articulación política para la denuncia, la búsqueda, y los diversos procesos de
    procuración de justicia.

    Andrea C. Cárdenas Domínguez es maestrante en psicología social por la Universidad Autónoma Metropolitana y perito en violencias políticas. Se especializa en procesos psicosociales y forenses en contextos de guerra, narcotráfico e impunidad.  Ha realizado publicaciones sobre las formas de resistencia y afrontamiento de las niñeces y sus redes de cuidado frente a la desaparición.

    1Concepto de niñeces como alternativa al concepto de <infancias> pues este es una construcción colonial, en cambio, el concepto niñeces es más apto para reflejar los contextos latinoamericanos, su plural, refiere a la diversidad de experiencias de niñas, niños y niñes.

    2Mecanismo de poder frente a los dolores, injusticias y complicaciones impuestas que enfrentan las niñeces víctimas de violencias políticas. Dispositivo epistemológico, económico, social y político que despoja a las niñeces de su agencia política en situaciones de violaciones a derechos humanos.


    PARA LEER MÁS: El 8 de marzo como 14 de febrero ¿Qué hacer ante el feminismo blanco?

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