Chihuahua

viernes 24 mayo, 2024

Ausencia del Estado de Derecho Ambiental en las 3 presas de Chihuahua

Columna de opinión por Luis Rivera, vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua


¿TE INTERESA PARTICIPAR EN LA CONSULTA PÚBLICA PARA IMPULSAR LA DECLARACIÓN DE ÁREA NATURAL PROTEGIDA A TRES PRESAS DE CHIHUAHUA?
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En esta ocasión no hablaremos de las presas utilizadas para pagar el tratado internacional de aguas con EE.UU.A. ni de las presas que son utilizadas para sostener la producción agroindustrial y extractivista de exportación en la cuenca del Río conchos, esta vez nos centraremos en las 3 presas que capturan el río Chuvíscar en el municipio de Chihuahua, previo a su llegada al Bosque de Aldama, zona forestal protectora, y posteriormente a la Presa El Granero, las cuales guardan una gran importancia ambiental y cultural, sin embargo, se encuentran prácticamente en el abandono.

Estas presas llevan décadas sirviendo a la población con dos propósitos fundamentales: el control de avenidas, lo que significa, poder disminuir el impacto de las aguas que corren desde los cerros cercanos, por ríos y arroyos, hacia la zona urbana, las cuales generalmente producen inundaciones y riesgos de protección civil, y por otro lado, el abastecimiento de agua potable a las familias de la capital del Estado.

La presa Chuvíscar, la más antigua de las tres, fue construida durante el gobierno de Porfirio Díaz, y en la actualidad se encuentra contaminada por las actividades industriales, dentro de las que destaca, la descarga de aguas residuales de grupo BAFAR, concesión que se obtuvo el año 2018 y que concluyó de forma anticipada al ser demostrada la contaminación del río por medio de una serie de movilizaciones sociales de protesta y un estudio certificado de laboratorio.

Debemos recordar que el acueducto, la principal obra de infraestructura hídrica construida durante la época colonial, parte precisamente del punto en el que hoy se encuentra la Presa Chuvíscar, y donde anteriormente se encontraba un cuerpo de agua natural, mismo que abasteció a la naciente ciudad desde el siglo XVII debido a que las actividades industriales de aquella época contaminaron los ríos y arroyos cercanos a los poblados, situación que hoy tristemente no hemos superado como sociedad chihuahuense.

Las otras dos presas, Rejón y Chihuahua, fueron construidas en la década de 1960, pero solo la segunda todavía provee de agua potable a la población, según datos de la Junta Central de Aguas, se extraen aproximadamente 150 litros por segundo para su uso doméstico, a pesar de que cada fin de semana sufre la contaminación e impacto ocasionados por cientos de visitantes que acuden únicamente a “pistear” y a utilizar sus razers y cuatrimotos sobre las zonas aledañas del cuerpo de agua, infiltrando con aceites y basura a la Presa Chihuahua.

El caso del Rejón es el más grave debido a que este cuerpo de agua ha sido rodeado por fraccionamientos y otros proyectos urbanos, lo que ha ocasionado la muerte de cientos de animales atropellados, así como la contaminación y obstrucción de los cauces de agua. Todo este plan de desarrollo urbano data de la época del gobernador Cesar Duarte, donde los tres niveles de gobierno bajo el infame PRI hicieron y deshicieron a su antojo.

Sin embargo, es preciso señalar que los usos de suelo que abarcan la zona de las 3 presas del municipio de Chihuahua siguen vigentes a nivel federal dentro del suelo forestal y de cultivo, siendo estos dos tipos de uso de suelo, según las leyes de la materia, una prioridad en la conservación, y que solo pueden ser modificados previos estudios e informes que acrediten ante la SEMARNAT la viabilidad de la conversión.

Estos cambios de uso de suelo no han sucedido legalmente, por lo que decenas de especies de flora y de fauna, así como microcuencas, arroyos y cerros que forman el paisaje de la ciudad, han sido destruidos, con la autorización municipal, sin cumplir con todos los requisitos que las leyes imponen. Esta situación es desastrosa, debido a que los niveles de riesgo aumentan, las zonas de inundación y deslave se agudizan en su vulnerabilidad, los avistamientos de animales silvestres perdidos en la zona urbana que hace unos años era su hogar se incrementan, con un saldo de cada vez más animales muertos y atropellados y en general, la salud del medio ambiente, el equilibrio ecológico y el paisaje natural se deterioran a un ritmo cada vez más acelerado. En resumen, la urbanización de la zona cercana a las 3 presas ha dañado tierra cultivable, agua, flora, fauna y suelo forestal de zona árida.

Flor de Ocotillo en los alrededores de la presa Chuvíscar.

Este proceso daña también el estado de derecho, ya que deja un pésimo precedente de como los gobiernos y sus secuaces de la iniciativa privada tienen el poder fáctico de violar las leyes ambientales y realizar acciones que se encuentran tipificadas como delitos en los códigos penales federal y del Estado de Chihuahua, tal es el desmonte, el daño a la vegetación silvestre, los cambios de uso de suelo irregulares y el uso ilegal de atribuciones de los funcionarios públicos, situación que deberá ser debidamente denunciada ante la Fiscalía General de la República.

La ciudadanía, a través de las organizaciones del Pacto-Socioambiental, en donde destaca Salvemos los Cerros de Chihuahua, han promovido una consulta pública, la primera de su estilo para el municipio de Chihuahua, con la finalidad de hacer presión en la declaración del área natural protegida de las 3 presas, proceso que se encuentra estancado desde el año 2018, cuando se realizó con recursos públicos un estudio técnico justificativo que alerta sobre el daño producido por la urbanización.

Para votar, hasta el día 7 de noviembre y desde los 6 años de edad, te invitamos a ingresar al siguiente enlace:

https://www.municipiochihuahua.gob.mx/Descargas/CONSULTA%20PUBLICA%20RESUMEN%202.pdf


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