Chihuahua

martes 20 abril, 2021
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    Con reforestación responden a amenazas en colonia del Cerro Coronel

    El jueves pasado un grupo de jóvenes se reunió en la colonia Adición Rubén Jaramillo, en las faldas del Cerro Coronel en la ciudad de Chihuahua, para regar y trasplantar árboles en un espacio que recuperaron junto con los vecinos, como respuesta por las amenazas recibidas por un grupo delictivo que opera en la colonia.

    Por Raúl Fernando Pérez Lira

    Después de denunciar al ciudadano José Luis Ramírez, alias “La Burra”, por esas amenazas, el colectivo Salvemos los Cerros de Chihuahua organizó actividades de educación ambiental, las mismas que llevan casi un año realizando en conjunto con los vecinos.

    El colectivo ambientalista comenzó a limpiar una explanada dentro de los límites de la colonia a mediados de 2020 para luego sembrar árboles y plantas como mezquites, huizaches, nopales y agaves en conjunto con la comunidad y así evitar que el mismo grupo delictivo se apodere del espacio.

    Uno de los planes a largo plazo del comité vecinal es construir ahí un centro comunitario, el cual se incluye en un plano que elaboraron para la regularización de su colonia.

    El comité vecinal de la colonia Adición Rubén Jaramillo lleva años denunciando ante diferentes instancias que Ramírez los llevó a vivir ahí bajo engaños, ofreciéndoles un terreno a bajo costo que en realidad es de propiedad federal, y cobrando cuotas para supuestos trámites de regularización y servicios básicos.

    Al querer hacer las cosas de manera diferente, los vecinos organizados desconocieron la autoridad de Ramírez, lo que les ha costado amenazas de muerte y golpizas.

    Los habitantes de esa colonia se acercaron al colectivo ambientalista por primera vez a mediados de 2020 para buscar apoyo, pues también es de su interés que Ramírez deje de llevar gente a vivir ahí y que el asentamiento crezca cada vez en terrenos más altos, lo que temen pueda ocasionar accidentes por deslaves.

    En ese entonces el colectivo, el comité vecinal, el grupo de Ramírez y autoridades del Ayuntamiento llegaron a un acuerdo para que el asentamiento no siguiera creciendo y que se respetara a las personas que ya viven ahí para ayudarles a mejorar su situación.

    “Así es Pepe”, dijo una de las vecinas después de un encuentro con Ramírez en enero, cuando ese pacto se rompió y de nuevo se vio maquinaria desmontando el cerro, “dice algo y a las dos semanas ya está haciendo otra cosa”.

    Los vecinos han denunciado a Ramírez y su grupo ante diferentes instancias, como la Dirección de Seguridad Pública Municipal, la alcaldesa con licencia, María Eugenia Campos Galván, la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la Comisión Estatal para los Pueblos Indígenas, al ser gran parte de ellos indígenas ralámuli. 

    Desde su involucramiento, Salvemos los Cerros de Chihuahua también levantó denuncias contra Ramírez y su grupo ante la Dirección de Desarrollo Urbano y Ecología, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), lo que derivó en sanciones contra Ramírez y Omar Enrique García Jacobo, a quienes encontraron responsables por el desmonte ilegal.

    Sin embargo, las actividades de Ramírez continúan en la colonia y las amenazas ahora se extendieron hacia el grupo de activistas, por lo que decidieron interponer la denuncia.

    Durante un encuentro de enero del 2021 entre miembros del colectivo y el grupo de Ramírez en el área de desmonte, este último declaró que él es el líder de una familia a la que le ayuda a tener un hogar, y que los vecinos inconformes lo han traicionado.

    “Yo soy el responsable de ellos, de este proyecto, por haber agarrado toda esta área”, dijo Ramírez en ese momento. “Esas calles las hicimos juntos, era una familia unida. Nosotros tenemos un proyecto, queremos prosperar. Ellos nunca nos han querido ver prosperar”.

    Ramírez describió cómo su grupo está arreglando la calle, que la siguiente parte del plan era llevar alrededor de 200 llantas que les dieron en donación, acomodarlas como escalones, ponerles una tela de emplaste y luego echar cemento. 

    “Tenemos que cooperarnos entre todos y es lo que hemos hecho siempre en nuestra colonia, es un proyecto que yo traigo”, dijo, para luego pedir al colectivo que también a ellos les llevaran árboles y así poder arreglar su futura ampliación de la colonia.

    Una mujer identificada por los vecinos como la pareja de Ramírez aseguró a Raíchali que ya habían hablado con las autoridades correspondientes y que tienen en su posesión el permiso para continuar con su proyecto de asentamiento en el área federal.

    “Profeco, luz verde, traemos a Profeco y traemos fotos”, dijo la mujer, sin permitir a este medio de comunicación revisar los documentos que agitaba en el aire.

    “Ustedes que son los ecológicos nuevos, si quieren apoyarnos, van a ser bienvenidos, pero nomás ustedes. La colonia de atrás, ellos no tienen nada que ver con nosotros y no los queremos con nosotros. Ellos se quedaron atrás”, continuó.

    Fue posible entrevistar a algunas de las personas que acompañaban a Ramírez, antes de que él mismo les pidiera dejar de hablar.

    “Ya no queremos pagar renta”, dijo uno de ellos, “este no es terreno de nadie y queremos lo mismo que tienen los vecinos que ya están aquí”.

    “Calladito te ves más bonito”, dijo otro  del grupo de Ramírez, quien se negó a responder más preguntas. 

    Ese grupo acusó a los vecinos de la colonia Adición Rubén Jaramillo de ser traidores, de robarse los árboles que Salvemos los Cerros de Chihuahua ha llevado para las actividades de reforestación y de impedir que el agua llegue hasta sus terrenos, en donde apenas hay algunos cimientos levantados. 

    Durante el encuentro Ramírez hizo varios comentarios intimidantes a los miembros del colectivo ambientalista. Un hombre que venía con él dijo que no eran amenazas, sino que así habla él.

    Los vecinos del comité con los que Raíchali pudo hablar declararon que las personas que llegaron con Ramírez no viven ahí, aunque ya conocen a algunos porque van cada semana a revisar los terrenos. Saben que Ramírez les prometió una propiedad a bajo costo, así como hizo con ellos.

    “A mí también me decía que no dijera nada”, dijo una de las vecinas, “pero ya estuvo con él”.

    A pesar de las amenazas, el colectivo ambientalista ha seguido frecuentando la colonia y ahora incluso arrancaron con una escuela ambiental para los niños y niñas, a la cual acuden semanalmente.


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