Chihuahua

viernes 5 marzo, 2021
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    Nuevo desmonte en Cerro Coronel alerta a vecinos y activistas

    Texto y fotos: Raúl Fernando Pérez Lira / Colaboración para Raíchali

    Durante los primeros días de este año comenzó un nuevo desmonte en parte del Cerro Coronel en la ciudad de Chihuahua, justo donde se ubica la colonia Ampliación Rubén Jaramillo, para la construcción de lo que parecen casas-habitación. Se trata de una zona protegida que además es propiedad federal, sin que las autoridades hayan podido impedir la venta ilegal de terrenos.

    Por estas razones, los vecinos se han organizado para impedir más edificaciones y alertan del posible fraude que les puedan cometer a futuros compradores.

    El colectivo Salvemos los Cerros de Chihuahua hizo la denuncia pública y, junto a funcionarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), de la Dirección de Desarrollo Urbano y Ecología del municipio, y el comité de vecinos de la Ampliación Rubén Jaramillo, acudieron el 8 de enero pasado a la zona con el fin de corroborar que efectivamente se hicieron trabajos en esa área.

    Los terrenos fueron anunciados en páginas y grupos de Facebook, en los que un perfil creado en 2020 ofrece un terreno con dos cuartos y baño en construcción. En la publicación se les promete un “plano de posesión y compraventa”, a la vez que advierten que “todavía no llegan calles al terreno”. La ubicación compartida en la misma publicación señala un punto reconocido como Área Natural de Valor Ambiental (ANVA).

    De hecho, la mayor parte del Cerro Coronel está considerada como zona de preservación ecológica y ANVA por el Instituto de Planeación Integral del Municipio de Chihuahua (IMPLAN), por lo que está prohibida su urbanización. Sin embargo, la cara norponiente se ha ocupado con asentamientos irregulares en la última década.

    El ingeniero Rodolfo Navarrete, jefe del Departamento de Control y Vigilancia Ambiental del municipio de Chihuahua, informó a Raíchali que aplicaron una sanción al responsable de la obra y se acordó detener toda esa actividad de desmonte en el cerro.

    En un comunicado reciente dirigido al colectivo ambientalista, la PROFEPA dio a conocer el nombre de dos personas que estarían involucradas con los trabajos en el cerro. 

    El primero es José Luis Ramírez, señalado como el líder que vende los terrenos, y atrae a los compradores con precios bajos, una ubicación céntrica y ofrecimiento de un valioso patrimonio, según testimonios de vecinos. 

    Y el segundo es Omar Enrique García Jacobo, identificado como el responsable de haber contratado maquinaria pesada para emparejar el suelo en un terreno del Cerro Coronel con la finalidad de construir una casa-habitación. La dependencia federal precisó que este último argumentó ser dueño de la propiedad en conflicto, sin presentar documentación que lo acredite. 

    La dependencia citó al acusado a presentarse a sus oficinas el día 13 de enero, sin que se haya hecho público el resultado de esta reunión.

    La misma declaración de la PROFEPA señala que se encuentra consultando con el Instituto Nacional de Suelo Sustentable (INSUS) si los terrenos donde se realizó el desmonte son propiedad de la federación y si están identificados como zona de riesgo o zona de protección ambiental.

    En junio de 2020, el colectivo Salvemos los Cerros de Chihuahua tuvo una reunión con los vecinos de la colonia Ampliación Rubén Jaramillo, autoridades municipales y el mismo grupo acusado de vender los terrenos, para acordar la detención de acciones de urbanización en las faldas del cerro y mejorar la calidad de vida de las personas que ya están asentadas ahí desde hace años, sin pedir su desalojo.

    Pero al ver que los trabajos se reanudaron a principios de este año, los activistas volvieron a exigir la presencia de la autoridad. Según los vecinos, el dirigente del grupo les avisó que ya había vendido todos esos terrenos, con lo que se rompió el acuerdo de meses atrás.

    SOBRE LA COLONIA AMPLIACIÓN RUBÉN JARAMILLO

    La colonia Ampliación Rubén Jaramillo es un asentamiento a las faldas del cerro que aún no cuenta con servicios básicos y está en riesgo por la misma inclinación del terreno en la que fue fundada desde hace varios años. Se ubica al sur de la colonia Rubén Jaramillo, ya regularizada.

    Los vecinos llegaron a poblar las faldas del Cerro Coronel bajo engaños. Se les mostraron planos del terreno ya lotificado y se les prometieron títulos de propiedad. Atraídos por los precios bajos y la promesa de contar con un patrimonio, accedieron al trato para después darse cuenta de que habían sido víctimas de un fraude, indican varios de ellos entrevistados por Raíchali, pero que solicitaron reservar sus datos por temor a represalias. 

    Los terrenos en los que ahora viven tienen una inclinación muy pronunciada, propensa a deslaves y derrumbes. Además, no cuentan con servicios básicos como luz eléctrica, agua o recolección de basura.

    La mayoría de las familias asentadas en la colonia son originarias de la Sierra Tarahumara, muchas de ellas pertenecientes a la etnia ralámuli, por lo que también han buscado apoyo de la Comisión Estatal para los Pueblos Indígenas (COEPI).

    En una denuncia entregada a esa dependencia en abril de 2019, el Comité de Vecinos de la Colonia Ampliacón Rubén Jaramillo denunció que tres personas, sin ser habitantes de la colonia, se habían autonombrado dirigentes de los vecinos, cobrando cuotas en las reuniones semanales “para supuestos trámites de regularización y mejoras de los servicios”.

    Por estos motivos es que decidieron organizarse entre ellos mismos para regularizar su situación y mejorar su calidad de vida, lo cual provocó amenazas por parte del otro grupo. Desde entonces, los vecinos han solicitado el apoyo de las autoridades, como la Dirección de Seguridad Pública Municipal, para protegerse ante las agresiones, y han acusado a José Luis Ramírez “La Burra” como líder del grupo conflictivo, pero no han conseguido sentirse protegidos. 

    Incluso ya han planteado la necesidad de ser apoyados por la Guardia Nacional para defenderse ante posibles agresiones.

    En una carta entregada en marzo de 2019 a la entonces Presidenta Municipal María Eugenia Campos Galván, el comité de vecinos de la colonia solicitó la ayuda de la funcionaria para poder regularizar los terrenos en los que viven.

    “Nosotros estamos comprometidos a organizarnos y participar activa y responsablemente como vecinos y habitantes de este municipio,” se puede leer en la carta a la que Raíchali tuvo acceso.

    En la misma carta los vecinos declaran que a pesar de tener entre 3 y 17 años habitando el área, no cuentan con títulos de propiedad o comprobantes de domicilio, por lo que se les dificulta el acceso a programas sociales o incluso a oportunidades laborales.

    Para poder tener agua en sus casas, los vecinos se cooperaron para la instalación de una toma de agua y un tinaco que proporcionó el ayuntamiento, el cual reabastecen mediante pipas. Sin embargo, alegan que el mismo grupo que los llevó a vivir en las faldas del cerro también los ha amenazado con destruir sus instalaciones si continúan con su comité.

    Para los vecinos también es necesario que se deje de construir en la zona, pues la misma inclinación de los terrenos dificulta la instalación de tuberías y agua corriente, además de presentar un peligro para los vecinos por los deslaves del cerro.

    La denuncia más antigua de la que aún cuentan con copia es del 17 de julio de 2018, recibida por la Dirección de Seguridad Pública Municipal y la Lic. Selene Balam Donati, en la que se acusa a José Ramírez González por “actos de molestia”. En ésta, las partes involucradas se comprometen a resolver los problemas entre ellos y mediante el diálogo, sin embargo, no está firmada por el ciudadano José Ramírez.

    Uno de los vecinos de la colonia, Francisco Benito, fue encontrado muerto en su casa el día 12 de diciembre de 2020. El colectivo Salvemos los Cerros de Chihuahua exigió a las autoridades esclarecer las causas de su muerte, pues el vecino había recibido amenazas. En días recientes la autopsia reveló que se había tratado de un suicidio.

    SOBRE EL CERRO CORONEL-GUAGUACHIC

    El Cerro Coronel es reconocido como un área natural no urbanizable, incluyendo sus faldas en las que ya hay asentamientos, las calles pavimentadas, el mirador y la cima en la que se encuentran las antenas de transmisión de varios canales de televisión, como Televisa, TV Azteca, entre otros.

    Después de consultar en varias dependencias, incluyendo el Registro público de la propiedad y las Oficinas de catastro municipal, no se encontró que ningún particular fuera propietario de estos terrenos.

    Además, el Reglamento de imagen urbana y paisaje del municipio de Chihuahua establece que el Cerro Coronel es una Zona de Valor Paisajístico, por lo que prohíbe “la realización de acción urbana alguna, salvo que ésta vaya destinada a preservación y mejoramiento de las zonas de referencia”.

    En el cerro se ha documentado la presencia de varias especies aves, mamíferos y reptiles, así como de plantas nativas protegidas por la Norma Oficial Mexicana 059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), como el cactus Echinocereus palmeri, actualmente en peligro.

    De acuerdo con el historiador chihuahuense José María Ponce de León, fallecido en 1924, el Cerro Coronel antes era conocido como Guaguachic, significando “Cueva Agujerada”, “justificándose este nombre con el hecho de que en uno de los flancos del Cerro Coronel existe muy visible una roca perforada”.


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