Chihuahua

martes 20 abril, 2021
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    La trampa de la autoridad científica occidental ¿a qué intereses responde? ¿Desde donde mira?

    Venir de abajo es lo mejor, aunque luego me fumara un gallo con las hojas de su libro de Baldor, no encontré mi realidad entre las hojas de los libros escolares pero si mi identidad escuchando a los reales” -Ponce MHMX, Rapero Mexicano, 2018 

    Por Andrea Cárdenas Domínguez

    En tiempos particularmente complejos las personas necesitamos de herramientas para darle sentido a lo que vivimos, para poder organizarnos con nuestra comunidad, y resistir ante los impactos de la pandemia, la desigualdad social, el narcotráfico, la impunidad y la pobreza.

    Ciencia occidental ¿a qué intereses responde?

    Una de esas herramientas suele ser el saber científico occidental, el cual fue construido por hombres europeos, blancos y poderosos. Esta misma ciencia solemos utilizarla lxs mexicanxs para impulsar políticas públicas, gestionar campañas de salud, divulgar y legitimar saberes.

    Frecuentemente las personas que estamos en el ámbito de los derechos humanos buscamos en la academia herramientas para legitimar la dignidad humana, narrativas que nos ayuden a comprender los fenómenos sociales. Pero ¿quiénes han tenido la oportunidad de escribir y ser escuchados? ¿quiénes legitiman esas voces?  ¿a quién representan?

    El saber científico occidental ¿para qué? ¿para quiénes? ¿qué utilidad tendrá o qué necesidad atenderá de nosotrxs mexicanos que nos construimos a partir de uno de los genocidios más grandes mal llamado “descubrimiento de América”?

    Esto da sentido cuando se habla, se reflexiona, se propone del “conocimiento científico” cuando solo se reconoce el europeo.

    México, un país con poco o nada parecido a los retos políticos, sociales, comunitarios que enfrenta Europa ¿porque seguimos priorizando esos saberes coloniales?  México con desigualdades sociales, condiciones de precariedad como la violencia y la pobreza, corrupción, impunidad y el despojo los recursos naturales por otros países más poderosos, esto ha tenido como consecuencia la ruptura del tejido social, es decir, las que teníamos entre unxs y otrxs, el barrio, la comunidad, la escuela, nuestro trabajo

    El ámbito de los derechos humanos no es inmune a imposiciones coloniales, occidentales y blancas. Los derechos humanos se crearon a partir del hecho dolorosos y lamentable contra la comunidad judía (una comunidad europea, blanca) pero si somos curiosas podemos preguntarnos, antes del holocausto ¿no hubo genocidios? ¿no hubo guerras donde solo murieran personas empobrecidas? ¿no hubo millones y millones de generaciones de familias siendo exclavxs? ¿privadxs de su libertad? ¿sin el reconocimiento de ser personas?

    Claro que si existieron… por poner un ejemplo “el día que descubrieron América” “el día de la raza” la historia que a todxs nos contaron en la escuela -incluso la festejamos- nos llegamos a disfrazar de los tres barcos “la niña, la pinta y la Santa María”. Un genocido sangriento y voraz que, contado desde los labios del colonialismo, nos hace llamarle “el día de la raza”. América no fue descubierta, fue invadida y saqueada 

    Es importantísimo descolonizar las narrativas de la historia, de las realidades, narrativas blancas, europeas y androcéntricas… que no solo invisibilizan sino discriminan y generan discursos de odio para las resistencias como la comunidad negra, las personas obreras, las personas que no somos europeas, las trabajadoras sexuales, las personas transexuales.

    Los saberes científicos occidentales no enfocan sus esfuerzos a la comprensión y resolución de las desigualdades estructurales, mucho menos de las distintas violencias que nos han impactado a la sociedad mexicana, es importante contextualizar el conocimiento. Y escuchar a las personas expertas, las que llaman “mamás luchonas”, “cholos”, “putas”, “indios”, “feminzasis”, “negros”, “mariguanxs”, “jotos”, “lenchas”, “vestidos” “ninis”.

    La ministra Mabel Torres de Ciencia, Innovación y Tecnología en Colombia fue duramente cuestionada por sus investigaciones sobre el hongo ganoderma y su posible uso para tratar el cáncer.

    El diario colombiano “El Espectador” puso en duda las calidades y la seriedad de la investigación, pues según el artículo, Mabel Torres usó la ganoderma en varios pacientes para observar su comportamiento, saltándose aparentemente todo un protocolo médico y científico para la aprobación del medicamento.

    Sin embargo, Torres se defiende con esta carta poniendo sobre la mesa un histórico debate sobre el valor que pueden tener los “saberes ancestrales”, que no se ajustan a los principios y métodos científicos dictados por el positivismo.

    Durante estos años de experiencia he retroalimentado mi formación como científica con el análisis de los saberes ancestrales y otras formas de producción de conocimiento que me han brindado nuevas perspectivas para el entendimiento de los distintos retos que enfrentan el país y sus oportunidades”, 

    -Mabel Torres Ministra de ciencia, Innovación y Tecnología en Colombia 

    La ministra de Colombia defiende su carrera como científica e investigadora no solo por sus títulos, que incluyen un posdoctorado, sino por la capacidad de no cerrarle las puertas a nuevos conocimientos que no están dictados por occidente.

    La desigualdad social es un obstáculo para la salud Mental en México.

    La formación colonialista y patologizadora que nos ha formado a los psicólogos y psicólogas nos a adoctrinado a tratar las enfermedades mentales, como si fueran enfermedades físicas a través de la “medicina” y la patologización de los impactos de las violencias, experiencias traumáticas por vivir en un contexto de precarización de los derechos, con presencia del narco y ausencia de estado y políticas públicas (trastornos mentales/síndromes/patrones/ o cualquier adjetivo que se le ocurra al DSM).

    En junio del 2018, el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) quitó a la transexualidad de la categoría de trastornos. Sin embargo, modificó el término a <<incongruencia de género>> y ahora forma parte de la categoría <<condiciones relativas a la salud sexual>>lo cual sigue patologizando, criminalizando y obstaculizando el acceso a los derechos de las personas trans.

    No tiene enfoque de niñez, la conceptualización de niñez es tomada como una potencia a la adultez, como si fuera una condición mutilada/incompleta (la niñez hace dos años apenas es considera sujeta de derechos dentro de los procesos jurídicos).

    Cuestionemos instituciones que utilizan instrumentos que fomentan la estigmatización y la revictimización de personas víctimas a sus derechos humanos 

    La salud mental y emocional de las personas mexicanas mejorará cuando los gobiernos tomen con seriedad cuestiones como la pobreza, la desigualdad, la discriminación, la exclusión social y los derechos laborales e ingresos dignos de las personas.

    La OMS declaró que la depresión y la ansiedad han aumentado más de un 40% en los últimos 3O años. Es importante que se generen programas de intervención sensibles, especializadas en el contexto Mexicano, también es importante que las personas contribuyamos a la democratización del conocimiento de forma sensible, amigable y accesible, traicionemos el pacto epistemológico que nos hace creer que el conocimiento académico es la única vía para construir saberes.

    Andrea Cárdenas Domínguez es psicóloga y perita comunitaria en violencias políticas contra Infancias / Becaria de CONACYT / Escritora contra-acádemica


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