Chihuahua

viernes 5 marzo, 2021
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    ¿Por qué nos enojamos cuando localizan a dos adolescentes con vida en un país que es una fosa?

    “De  2017 a 2020 los feminicidios en el país incrementarían de 7 a 10.5 por día afirmó la oficial de derechos humanos de la oficina del alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos” (ONU-DDHH) Nira Cárdenas 

    […] Durante el 2020  el municipio con más feminicidios fue Juárez, chihuahua, con un total de 190 casos de acuerdo con la comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVIM) […] 

    Por: Andrea Cárdenas Domínguez

    Mundialmente Ciudad Juárez, Chihuahua es conocida por los feminicidios perpetuados por la impunidad y estigmatización hacia las mujeres víctimas y sus familias las cuales, ante la indolencia institucional y social, pero sobre todo por el profundo amor a sus seres queridxs desaparecidxs, se han organizado para la denuncia de estas violaciones a sus derechos humanos.

    Varias organizaciones civiles se han gestado desde la solidaridad al dolor e indignación, varias colectivas feministas acompañan desde la rabia y terca esperanza de habitar un mundo sin violencia para nosotras, varixs cineastas, actrices y activistas han documentado y hablado de los impactos de ser niña, adolescente, mujer norteña mexicana… y los riesgos psicosociales a los que nos enfrentamos desde que somos bebés, simplemente por el hecho de ser mujer en un sistema patriarcal de contexto fronterizo con presencia del narcotráfico 

    Pero nosotras como personas que formamos parte de nuestra comunidad ¿qué ofrecemos como sociedad cuando localizan con vida a dos adolescentes en un contexto feminicida? ¿cuáles son nuestras prioridades como ciudadanxs ante la ingrata realidad y las dolorosas cifras de mujeres desaparecidas en México, en Chihuahua… en Juárez? ¿creemos que mujer por divertirse a “horas que no debe”, por portarse “mal”, por “mentir”, por no estudiar, por andar con sus amigxs, merece ser desaparecida? ¿ser arrancada del calor y cobijo de su familia? ¿se necesita ser una mujer impecable para acceder a una vida digna y libre de violencia? ¿las mujeres que son víctimas de desaparición necesitan una reputación intachable, una salud emocional perfecta y una familia hegemónica para que “merezcan” ser buscadas? ¿únicamente las mujeres heterosexuales, blancas, mestizas, que saben leer, escribir, tienen la posibilidad de denunciar merecen justicia y respeto? 

    Dos adolescentes de 15 y 16 años fueron reportadas como desaparecidas el viernes 29 de enero en Ciudad Juárez, tras haber solicitado un auto en Uber fueron localizadas este lunes 1 de febrero. Es desolador, alarmante, pero sobre todo peligroso leer comentarios que estigmatizan, culpabilizan y criminalizan a las adolescentes que fueron localizadas sanas y salvas (SI, SANAS Y SALVAS EN UN CONTEXTO FEMINICIDA)  

    “Las jóvenes que son reportadas como desaparecidas y posteriormente son localizadas a salvo, son víctimas de revictimización y estigmatización de parte de la sociedad, motivados por una cultura patriarcal y machista“  

    “…Los medios de comunicación que dan a conocer este tipo de acontecimientos convierte a la audiencia en “inquisidores” y no ayuda a disminuir ni a erradicar la violencia de género, sino a exacerbarla”

    Sandra Ramírez Chávez, Coordinadora General del Instituto Municipal de las Mujeres (IMM)

    Según la definición de Carlos Beristain, el estigma es “una marca moral cargada negativamente sobre la persona, que supone una nueva forma de desprecio o de tratarla como un objeto”

    Con mucha frecuencia, las niñas, adolescentes y mujeres localizadas después de ser denunciadas como desaparecidas son estigmatizadas. Tener conciencia de que cualquier persona es vulnerable a ser víctima de una desaparición en México, llevaría a las personas a sufrir angustia y miedo constante y en un intento de protegerse psicológicamente de tal amenaza, las personas optan (aunque no de forma consciente) por creer que quienes han sido víctimas, tienen como mínimo parte de la responsabilidad.

    Esto aunado a las implicaciones de ser mujeres jóvenes.

    De esta forma, las personas creen que mientras no se pongan en riesgo deliberadamente, están a salvo. Por desgracia, esto les lleva a estigmatizar a las víctimas, y a hacer comentarios como: “seguro andaba con el novio”, lo que tampoco es para tranquilizarse, ya que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2016) 9 de cada 10 mexicanas entre los 12 y 19 años de edad han sido agredidas por su pareja, así como la encuesta nacional sobre la dinámica de las relaciones en los hogares arrojó que el 46.1 % de las mujeres de 15 años en adelante han sufrido incidentes de violencia por parte de su pareja a lo largo de sus relaciones

    Las personas intentan justificar la violencia, culpando a las víctimas. En los Discursos Seleccionados y Declaraciones, publicados en 1965, Malcolm X dice: “Si no se es cuidadoso, los periódicos le harán odiar a la gente oprimida, y amar a quienes la oprimen”. Los medios de comunicación no ayudan a aclarar quiénes son más vulnerables y por qué se dan estas desapariciones 

    La estigmatización también tiene como consecuencia la desintegración del tejido social.

    Gracias a ella se consigue que las personas que han sido víctimas y sus familias, no puedan dar a conocer la verdad dentro de la comunidad, esto protege a los verdaderos perpetradores, y disminuye los recursos que tienen las familias para  acceder a la justicia.

    Como comunidad, desde el miedo nos convencemos de sentipensar que no es un problema de nosotrxs porque no es una mujer querida desaparecida pero los impactos de la violencia estructural y política están presentes en nosotrxs: diciéndole a niñas, adolescentes o mujeres que se reporten cuando salgan…que eviten ciertos lugares a ciertas horas… o el “avísame cuando estés en tu casa”… sabemos y sentimos (aunque muchas veces no de forma consciente) que las mujeres somos vulneradas por un sistema patriarcal reforzado por creencias machistas que culpabilizan a las mujeres, adolescentes y niñas. ¿Cómo perpetuamos el machismo? ¿cómo contribuimos a la violencia social contra estas adolescentes? ¿con qué actitudes? ¿con qué palabras? ¿conocemos la violencia social (estigmatización y criminalización) que ejercemos contra las adolescentes localizadas vivas en una ciudad mundialmente conocida por los brutales feminicidios y redes de trata de personas?  

    ¿Cómo esperamos que las niñas, las adolescentes y mujeres que están en riesgo nos pidan ayuda si nos escuchan dudar y cuestionar a las niñas y jóvenes que localizan vivas? 

    Es importante cuestionarnos como mexicanxs porque nos enojamos cuando localizan a dos adolescentes con vida en un país que es una fosa.

    Andrea Cárdenas Domínguez es psicóloga y perita comunitaria en violencias políticas contra Infancias / Becaria de CONACYT / Escritora contra-acádemica


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