Luego de dos años de la apertura de la tienda de artesanías Ralámuli Newala, abrieron el espacio para personas en situación de desplazamiento forzado interno que radican en la ciudad y a un colectivo llamado Odhatame, que se encuentran en la comunidad de Baborigame, municipio de Guadalupe y Calvo
Por Carlos González Fierro / Raíchali
Fotografía principal tomada por Patricia Mayorga. En la foto el actor Daniel Giménez Cacho visita la tienda de artesanías Ralámuli Newala
Chihuahua – La tienda de artesanías Ralámuli Newala, en donde atienden directamente personas de comunidades rarámuri y guarijó, se convirtió en una fuente de empleo de artesanas y artesanos de diferentes comunidades. En meses recientes abrió su espacio a personas en situación de desplazamiento forzado interno que radican en la ciudad de Chihuahua y al colectivo Odhatame, integrada por personas de los pueblos ódami, rarámuri y mestizas, habitantes principalmente de Baborigame, en el municipio de Guadalupe y Calvo.

Foto: Carlos Fierro
El trabajo en esa tienda ha espertado interés y colaboración de organizaciones para apoyar a personas en situación de desplazamiento forzado. Asimismo, es uno de los centros de acopio del colectivo 4 Raíces, en apoyo a quienes tuvieron que huir de su tierra para evitar la violencia.
“Es importante apoyar a los artesanos que vienen de la sierra que están emigrando a la ciudad o a otro pueblo, por la inseguridad. Son personas que vienen de la sierra, que nunca han estado aquí y es difícil adaptarse a la ciudad, a una nueva vida, a ver algo a lo que no están acostumbrados. Y los trabajos que están realizando es lo que han hecho en su vida diaria, desde que estaban en su tierra. A lo mejor allá lo hacían por necesidad propia, una canasta digamos, para usarla ellos mismos”, señala Adolfo Fierro, de la comunidad ralámuli Sojahuachi, ubicada en el municipio de Bocoyna.
Adolfo, quien es uno de los impulsores de la tienda de artesanías, agrega: “Aquí lo que estamos enseñando o lo que están viendo ellos también, es que esas artesanías que tal vez no lo veían tanto como artesanías, se puede usar como herramienta para salir adelante. Las personas que vienen de la sierra no están acostumbrados tal vez a los trabajos que hay en la ciudad o les resulta difícil incluso interactuar con la gente y no están preparados tal vez para trabajar en alguna maquila u otro trabajo de aquí. Les resulta difícil a veces. La mejor manera que ellos tienen sería a través de los productos que ellos mismo ya saben elaborar”.
En el caso específico de las mujeres que llegan de rancherías, donde habían hecho sus vidas y que han tenido que dejar, se ven obligadas a comprar alimentos que antes ellas mismas producían. También les resulta más difícil apoyar económicamente a su familia y principalmente a sus hijos e hijas, explicó Adolfo.
“Con este apoyo, para las personas que nos compran, no están comprando simplemente una artesanía sino están apoyando a la gente que lo necesita realmente, sin intermediarios”, detalló.

El desplazamiento forzado de comunidades ódami, ha visibilizado más sus artesanías y sus bordados, debido a que culturalmente no tenían un fin comercial, pero lejos de su tierra, se han visto en la necesidad de mostrarlas para la venta, de acuerdo con el colectivo Odhatame.
En una de las visitas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en mayo de 2025, el colectivo integrado por mujeres de más de 20 comunidades ódami y rarámuri desplazadas, le entregó un oficio para solicitar su apoyo, que hasta ahora no ha tenido respuesta completa.
Entre otros temas, le plantean su situación de trabajo: “Con esa misión (de Odhátame), un grupo de mujeres estamos aprendido a escribir y leer, otras más estamos aprendiendo de algún oficio como crear huertos intensivos, bordados, manualidades que nos permitan enriquecer nuestro trabajo artesanal, ya que todas sabemos bordar y coser. Entre todas, queremos sentirnos cercanas y también con nuestras familias. Entre todas creamos prendas de vestir, manteles y otros accesorios, para caminar hacia ser autosuficientes”.
Hace aproximadamente dos meses, el colectivo Odhatame (ódami, tarahumaras y mestizas) inició su colaboración con la cooperativa Ralámuli Newala.

Foto: Carlos Fierro
Las mujeres del colectivo Odhátame han trabajo y se han capacitado en la elaboración de artesanías como manteles, wares, servilleteros, alhajeros y más productos a base de materiales de hoja de pino, tela y estambre.

Fotos: Carlos Fierro
Una de las repercusiones que más afecta a las personas en situación de desplazamiento forzado, es la falta de empleo al llegar asentarse en una ciudad o poblados como Baborigame, Parral, Cuauhtémoc, Delicias, Chihuahua y otra, por lo que las mujeres ódami del colectivo optaron por crear este proyecto que genera ingresos con cada elaboración, pero que se ha enfrentado con una problemática: en la región de Baborigame no hay turismo.

Foto: Carlos Fierro
La principal preocupación para vivir en sus comunidades es la violencia sistemática y recrudecida, que impacta los proyectos de vida de las familias de comunidades de los pueblos órami y ralámuli de la región, ya que por ser una zona conflictiva, ahuyenta el turismo y fuentes de empleo para la región.
Por ese contexto, contactaron con el colectivo Ralámuli Newala, para ofrecer las artesanías que Odhatame tiene desde la comunidad de Baborigame. La colaboración busca fomentar el trabajo de las mujeres ódami que atraviesan una situación complicada y generar más fuentes de empleo de una región como lo es Baborigame.

Foto: Carlos Fierro
Baborigame se ubica a 9 horas de camino, atraviesa gran parte de la sierra, cruzando barrancas, cerros, ríos, un camino que tienen que atravesar los artesanos para hacer llegar sus artesanías al local que se encuentra en el centro de Chihuahua.
La tienda Ralmuli Newala es atendida por personas de comunidades rarámuri y guarijío. El local está ubicado en la avenida Independencia y calle José María Morelos, en el Centro Histórico de la ciudad de Chihuahua.


