Personas afectadas por la violencia recibieron sesiones de equinoterapia asistida, como parte del acompañamiento psicosocial que reciben de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado (CEAVE).
El programa “Un respiro entre caballos” se ha realizado durante 12 sesiones. Durante esos espacios, 27 víctimas participaron en dinámicas de terapia asistida con equinos, un modelo que combina el contacto con la naturaleza y la interacción con caballos para promover procesos de sanación emocional.
El programa brindó un espacio seguro y de profunda conexión con el entorno natural, permitiendo a las y los asistentes desarrollar herramientas emocionales para procesar experiencias traumáticas y potenciar su resiliencia, de acuerdo con un comunicado de la Fiscalía General el Estado (FGE).
La terapia asistida con caballos facilitó en las y los participantes, el establecimiento de vínculos de confianza, así como el fortalecimiento de su capacidad de autorregulación —elementos fundamentales para la reconstrucción de sus proyectos de vida y su recuperación integral.
Equinoterapia: un espejo de las emociones
El trabajo sensitivo con caballos, conocido como equinoterapia, se basa en la capacidad de estos animales para reflejar el estado anímico de las personas, propiciando un espacio de conexión emocional profunda, indica la CEAVE
Durante el encuentro, especialistas facilitaron dinámicas que permitieron a niñas, niños y adultos trabajar en la identificación de emociones y el fortalecimiento de vínculos afectivos para fomentar la confianza y reconstruir el sentido de seguridad personal y familiar mediante el cuidado y guía del animal.
“El caballo no juzga, solo reacciona a lo que sentimos. Para una familia que ha vivido situaciones de violencia, este espejo natural les ayuda a entender sus propias heridas y a comunicarse de una forma que las palabras, a veces, no alcanzan a expresar”, expresó la comisionada de la CEAVE en Chihuahua, Norma Ledezma Ortega.
Indicó que este modelo de intervención permite practicar la comunicación no verbal y la paciencia como herramientas para la resolución de conflictos, y es clave para superar las secuelas psicológicas que dejan los entornos de violencia porque involucra a personas adultas, niñas y niños, en una misma actividad.



Cierre simbólico con un mural significativo
Como cierre del ciclo de acompañamiento, las y los participantes plasmaron su experiencia en un mural. Con la pintura dieron forma a las emociones para transformar vivencias complejas en una expresión visual de esperanza y superación personal. Esta obra colectiva es un testimonio del camino recorrido hacia la recuperación.
“Este programa ha sido un espacio de encuentro y transformación. Ver a las y los participantes que han atravesado momentos tan difíciles encontrar en el contacto con los caballos y en el arte una forma de sanar y mirar hacia adelante es la mayor prueba del valor que tiene la atención psicosocial integral”, destacó la coordinación del programa.

