Chihuahua

miércoles 17 junio, 2026

“Así como hay maestros de inglés, pudiera haber una maestra de la lengua”

Las dificultades que tuvo Susana Benjamín durante su preparación académica, la han llevado a reflexionar sobre la necesidad de tener docentes que impartan lenguas o idiomas indígenas. “Me di cuenta que lo que me habían enseñado mis papás y mis abuelos ya no era igual; nuestra cultura y nuestra identidad se han ido perdiendo poco a poco”.

Por Karla Quintana / Raichali

Chihuahua – Susana Luisa Benjamín Espino, joven rarámuri originaria de la comunidad de Pahuichique, en el municipio de Guachochi, cursa actualmente la licenciatura en Filosofía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACh, para prepararse y contribuir al fortalecimiento y visibilidad de la educación y la identidad cultural de su pueblo.

Desde su experiencia personal, señala que el sistema educativo presenta dificultades para estudiantes indígenas, en particular para quienes no tienen el español como primera lengua. Recordó que al ingresar a la escuela no hablaba español, lo que complicó su proceso de aprendizaje.

“Yo entré al internado sin saber hablar español. En tercero y cuarto yo nada más escuchaba y escuchaba, pero nunca hablaba, porque no sabía”, relató para Raíchali en una entrevista, en la que adelanta su esperanza de que haya docentes en idioma o lengua indígena.

Explicó que con el tiempo logró comprender el idioma y continuar sus estudios, aunque ese proceso resultó difícil. A partir de esa experiencia, considera necesario que el sistema educativo incluya la enseñanza en lengua indígena.

“Yo creo que sí debería haber clases en la lengua, así como lo hay en inglés. ¿Por qué no en la lengua rarámuri? Es un derecho que tenemos nosotros los indígenas de recibir la educación en nuestro propio idioma”, expresó.

También planteó la importancia de que las instituciones educativas integren a docentes hablantes de lenguas originarias. “Así como hay un maestro de inglés, también pudiera haber una maestra de la lengua, independientemente de cuál lengua sea”, señaló.

Su interés por la educación comenzó desde temprana edad. A los 13 años colaboró con niñas y niños de preescolar en su comunidad, experiencia que influyó en su decisión de continuar sus estudios. Posteriormente se incorporó al Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), donde trabajó durante tres años, lo que le permitió obtener apoyo para seguir con su formación.

Al regresar a convivir con su comunidad, después de un tiempo fuera, Susana explicó que observó cambios en las prácticas culturales y en la identidad rarámuri.

“Me di cuenta que lo que me habían enseñado mis papás y mis abuelos ya no era igual; nuestra cultura y nuestra identidad se han ido perdiendo poco a poco”, señaló.

A partir de esa reflexión participó en la conformación de un grupo de mujeres indígenas llamado Rarámuri Boom, cuyo objetivo es promover y revalorar la cultura rarámuri, así como fortalecer la participación de mujeres jóvenes. El grupo busca difundir el valor de la lengua, la vestimenta y la relación con la naturaleza.

“Se trata de rescatar la grandeza y belleza de nuestra gente rarámuri. Muchas veces dicen que la gente rarámuri vive en pobreza, pero la idea es que la misma gente alcance a ver más allá de lo material y reconozca lo que somos”, explicó.

Susana señala que eligió estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras porque considera que esa formación puede aportar herramientas para su proyecto de vida. “Creo que llegó el momento de prepararme para ser un agente de cambio para mi gente”, afirmó.

Entre sus objetivos se encuentra escribir un libro sobre el pueblo rarámuri y crear una escuela donde niñas y niños puedan recibir educación tanto en su lengua materna como en español. “Mi mayor sueño es tener una escuela en la cual la gente pueda recibir su educación en su idioma y en español y que vean que sí se puede”, expresó.

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