Chihuahua

martes 5 julio, 2022
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    Miles de voces resisten la privatización del agua

    Por Alejandra Parás

    Desde la Coordinadora Nacional Agua para Todxs, Agua para la Vida nos sumamos a las miles de voces que resisten, exigen justicia y denuncian la privatización y contaminación de los ríos en México.

    El pasado 14 de marzo, se conmemoró el Día Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos. En distintos rincones de México se han realizado actividades para visibilizar los graves daños que la contaminación y las represas provocan a los ecosistemas y comunidades. Es fundamental “hacer las paces con los ríos”, señaló el Dr. Pedro Arrojo Agudo, Relator Especial sobre los derechos humanos al agua y al saneamiento de la ONU, en su visita a Temacapulín, en los Altos en Jalisco (comunidad en resistencia en contra del proyecto de embalse sobre el Río Verde denominado El Zapotillo).

    Para lograr esta paz, es necesario cambiar la visión que tenemos con respecto a la gestión del agua en México. Para llevar agua a nuestros hogares no es necesario construir grandes proyectos de infraestructura como son los acueductos, trasvases y represas. En la actualidad hay más de 36 millones de mexicanas y mexicanos que no cuentan con agua potable.

    Buscar respuestas a nivel local

    Más allá de los graves problemas asociados a la crisis en el alza de las temperaturas globales, esta coyuntura nos presenta una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado del agua. Ante sequías que se presentan cada vez con mayor frecuencia, es urgente, buscar respuestas a nivel local, aprendiendo a vivir en armonía con los flujos de agua regionales y en equilibrio con la cuenca.

    Se debe poner un alto al acaparamiento e impunidad con la que operan los grandes usuarios, principales responsables de la contaminación de los ríos. El concepto de “ríos saludables” es inseparable del de “comunidades resilientes”. Un río saludable es la primera línea de defensa de una comunidad; un río que fluye libre garantiza la seguridad en el abasto de agua y con ello la calidad de alimentos que llevamos a nuestras mesas.

    Fotografía: Alejandra Parás

    La presa de Cerro de Oro y otros casos

    En México y otras latitudes se han inundado múltiples pueblos y comunidades bajo el pretexto de generar energía o establecer nuevas fuentes de abasto masivo de agua.  Tal es el caso de la presa de Cerro de Oro, en Oaxaca, que forzó la reubicación de 5 mil familias chinantecas procedentes de Ojitlán, además provocó la pérdida de una de las selvas más ricas de Mesoamérica. Este hecho fue ampliamente documentado por el Dr. Arturo Gómez-Pompa.

    Otras propuestas de abasto masivo de agua, como el proyecto de trasvase de cuenca denominado Monterrey VI, bajo la lupa de la opinión pública, es cacareado por políticos oportunistas cada vez que se presenta una sequía. Poca atención se pone sobre la corrupción e impunidad que ampara a quienes provocan el desabasto de agua. En el caso de Nuevo León, las industrias: refresquera, cervecera y las grandes inmobiliarias, suelen acaparar el líquido vital generando una crisis de abasto para la población.

    La solución ante el desabasto para estas empresas y los políticos que las respaldan, siempre es sencilla: se procura generar miedo en la población, bajo el argumento del desabasto y escasez. La culpa siempre se transfiere al pequeño consumidor, al cual se culpa por no colocar una cubeta recolectora al ducharse o por lavar su auto con manguera. Las empresas nunca son responsables por el desabasto. Ante esta situación, proponen el despojo a los “no-territorios” de sus bienes naturales.

    En las cuencas donde se construyen grandes proyectos de infraestructura hídrica vive “no-gente”, sin derechos. Desde esta lógica se justifica el arrebatarles la vida y el territorio (además de construir lucrativos proyectos de obra pública). Quitar agua a unos para llevarla a otros, a pesar del enorme costo que implica, en el caso particular del proyecto Monterrey VI, llevar agua desde el río Pánuco hasta esta metrópoli.

    Obras de infraestructura disfrazadas de proyectos de energía limpia

    Algunos grandes proyectos de infraestructura hídrica son disfrazados como proyectos de generación de energías limpias. Esto se debe a que, en un entendimiento sumamente simplificado de los daños asociados a un proceso de despojo, se establece que, si no se emiten gases de efecto invernadero, un proyecto puede ser clasificado como “limpio”. Más allá de la devastación ambiental asociada a los embalses, estos emiten altas cantidades de gases de efecto invernadero debido a la descomposición de materia orgánica bajo el embalse.

    Entre estos proyectos presuntamente “limpios” figura el embalse hidroeléctrico Puebla 1, el cual promueve la empresa Comexhidro en la Sierra Norte Puebla. Este proyecto busca abastecer de energía a grandes transnacionales como es el Grupo Walmart (con 114 mil sucursales) presumiendo generar energía “verde” a “bajo costo”.

    Urge aprobar la Ley de Aguas que México

    Hoy más que nunca URGE aprobar la Ley de Aguas que México necesita, en apego al mandato constitucional que no ha respetado el Congreso de la Unión a lo largo de los últimos once años. Solo esta legislación permitirá sentar las bases para atar la aprobación o negación de este tipo de proyectos a la participación ciudadana plenamente informada. 

    De esta forma, en conjunto con los tres niveles de gobierno y las contralorías ciudadanas del agua, se logrará el acceso equitativo y sostenible al líquido vital; se respetarán las aguas de los pueblos, ejidos y comunidades de México teniendo siempre presente un enfoque intercultural que atienda las necesidades y las decisiones de las y los guardianes del agua en cada localidad del país.

    ¡Que los ríos corran vivos y libres siempre!

    Alejandra Parás es agroecóloga y educadora popular, actualmente es Coordinadora de Comunicación en la Coordinadora Nacional Agua Para Todxs Agua para la Vida e integrante de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA).


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