Chihuahua

domingo 3 julio, 2022
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    Cuando la masculinidad puede ser un riesgo para la salud

    La renuencia de los hombres a acatar las indicaciones sanitarias para evitar los contagios de COVID-19 está relacionada con una idea de masculinidad, pese al riesgo que implica. Especialistas promueven una alternativa para modificar estas conductas: el autocuidado

    Ray Ricardez / LadoB

    Pese a que las cifras oficiales y la evidencia científica revelan que los hombres se contagian y mueren más a causa de COVID-19, tienden a cuidarse menos. Tan sólo en el estado de Puebla, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud federal, al 2 de febrero de este año, de los 62 mil 200 casos positivos acumulados, 50.11 por ciento eran hombres. En cuanto a defunciones, a la misma fecha, de 7 mil 129, el 63.02 por ciento corresponden a hombres.

    Esta renuencia a protegerse del virus y atender las medidas sanitarias, de acuerdo con especialistas, está relacionada a la masculinidad. 

    La idea de cuidarse no está muy propagada entre los hombres, dice Cirilo Rivera. El académico, que ha trabajado en Puebla con proyectos de intervención grupal para varones desde procesos reeducativos y de intervención, advierte que determinadas masculinidades, dependiendo del contexto de cada hombre, pueden ser un factor de alto riesgo para su salud integral y de quienes los rodean. 

    De acuerdo con Yair Maldonado, coordinador de GENDES AC, organización enfocada en el trabajo con hombres desde la perspectiva de género con énfasis en las masculinidades, podemos entender a estas como todos los símbolos, significados y palabras que la sociedad espera que alguien con cuerpo de varón haga para relacionarse consigo mismo y con los demás. Así, mientras más se alejen de ellas, más se les va a castigar socialmente. 

    En México, explica Maldonado, la masculinidad predominante (hegemónica), es machista (con jerarquías de lo considerado como masculino sobre lo femenino).

    En el contexto de la contingencia sanitaria, este desinterés por el autocuidado en los hombres, detalla Daniel Garza, coordinador del proyecto Hombres de Cuidado, que utiliza la psicoterapia con perspectiva de género enfocada en varones, se traduce en un riesgo. 

    “Los hombres nos consideramos poco vulnerables (al coronavirus y a todo) porque la cultura patriarcal y machista nos dijo que tenemos que aguantar y de nada quejarnos”, sentencia Rivera. 

    Detalla que estos pensamientos se construyen desde la idea de que el cuerpo del hombre es para trabajar, conquistar, violentar, producir y someter. Advierte que en la pandemia, los varones siguen de manera no consciente estas lógicas y, ante ellas, es prudente hablar de autocuidado. 

    Masculinidades, alta exposición y poca higiene

    Al “hombre ideal mexicano” (basado en estos comportamientos), de acuerdo con Maldonado, le gusta mantener su statu quo a través de la violencia o las agresiones; no llora, no demuestra debilidad, no se cuida a sí mismo ni a los demás y reproduce actitudes de riesgo, tales como manejar alcoholizado, pelearse y no ir al médico porque “todo lo puede”. 

    El coordinador de GENDES AC añade que los hombres, al tener esta identidad reconocida hacia afuera o a lo público, miden su ego, crecimiento y éxito fuera de casa, lo que hace que busquen exponerse, ya que “su valía está en juego”. 

    Asegura que, como al virus no lo perciben directamente y ante la insatisfacción de no salir y no tener logros, el autocuidado disminuye y se minimizan las medidas de cuidado sanitario, de acuerdo con Maldonado, tales como: negarse a utilizar adecuadamente el cubrebocas, no utilizar el gel o alcohol para desinfectarse, no promover la sana distancia, acudir a eventos, salir de casa sin que haya la necesidad, continuar con ligas deportivas locales en donde existe constante contacto, entre otras. 

    Y estos son comportamientos peligrosos, explica Daniel Garza, ya que el hombre se observa desde el aguante y el atrevimiento, siendo ajeno a que esta vida puede lastimarlo o hacerle daño y, si sucede así, será menos hombre, y si no, será reconocido. Incluso, anticipa que empezará a verse el fenómeno de “el sobreviviente”, en el que los hombres que se contagiaron del virus y se recuperaron, se verán desde la fortaleza y debilidad (señalando al que no sobrevivió), y nunca desde el cuidado.  

    Que los hombres tomen estas actitudes no quiere decir que haya una intención de arriesgar a las demás personas al virus, dice Maldonado, aunque sí lo hacen de manera indirecta, ya que dentro de esta “temeridad del hombre», explica Garza, se da la falta de higiene, y todo lo que sea muy saludable o muy higiénico es sinónimo de debilidad. 

    A estos comportamientos, entendidos desde la masculinidad machista, se le suman factores relacionados con el sistema inmunológico. De acuerdo con estudios recientes, las mujeres tienen a ser más resistentes al virus. 

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