Raíchali

“No sucumbió la eternidad”, un documental contra el olvido

Por: Aranzazú Ayala Martínez / Lado B

 

Liliana y Alicia son de edades distintas y de lugares distintos, pero comparten la historia de un mismo país que las entrelaza a través de sus guerras. La historia de Alicia es la desaparición de su madre, durante la “Guerra Sucia”, y la de Liliana es la de su pareja en los peores años de la “Guerra contra el Narcotráfico”.

El documental No sucumbió la eternidad es el primero de largo aliento de la periodista mexicana Daniela Rea, quien ha cubierto las desapariciones en México desde hace más de seis años y ha hecho proyectos multimedia e investigaciones periodísticas sobre el tema. El rodaje de la cinta tardó casi cuatro años y durante ese tiempo la periodista construyó también una relación fuera de cámara con Alicia de los Ríos y Liliana Gutiérrez.

No sucumbió la eternidad describe cómo Liliana tuvo que continuar su vida sin Arturo, su pareja, que desapareció en agosto de 2010 en la frontera de Tamaulipas, casi a la par de que ocurriera la masacre en San Fernando, donde fueron ejecutados 72 migrantes.

Lo que era un viaje de rutina para Arturo marcó la vida de Liliana y de su hijo León, que nació 4 meses después de la desaparición de su papá.

La cinta de Daniela Rea muestra esbozos sutiles de lo que significa existir cuando una persona querida ya no está, y no se tiene certeza de si está muerta, o si está viviendo en condiciones terribles, o quién se la llevó, y para qué.

La tragedia de los miles de desaparecidos en México no empezó durante el gobierno de Felipe Calderón, sino que lleva décadas lastimando a la sociedad, como narra la historia de Alicia, quien en una de las frases más memorables de la cinta cuenta que no permitía que en su casa se matara ni a una mosca, porque pensaban que podía ser su madre que de alguna manera se había convertido en otra criatura y buscaba acercarse a ella.

La madre de Alicia de los Ríos, también de nombre de Alicia, militaba en la Liga Comunista 23 de Septiembre. Su desaparición, ocurrida el 5 de enero de 1978, es uno de los casos más emblemáticos de la persecución del Estado Mexicano contra opositores al gobierno durante la época conocida como la Guerra Sucia y los levantamientos de izquierda.

Su hija ha tenido que aprender a convivir con la ausencia de su madre, un caso al que no se la ha hecho justicia pese a ser uno de los más documentados e investigados de ese periodo.

El documental muestra que el fenómeno de la desaparición ha permanecido impune por dos generaciones, y que son finalmente las familiares quienes han logrado que el tema se siga discutiendo y que haya un atisbo de esperanza y de justicia.

Y se trata, además, de un trabajo donde la maternidad se tiende como un hilo entre las historias de Alicia y su madre, Liliana y León, su hijo. Un vínculo que las fortalece para superar su característica de víctimas.

No sucumbió la eternidad es una narración poética que nos permite acompañar el día a día de ambas mujeres, pero también atestiguar momentos importantes en sus luchas contra el olvido y el rescate de la memoria ante ambas desapariciones, una por parte del Estado y otra que sigue sin ser explicada.

https://www.youtube.com/watch?v=J7Aw4gmQJII&feature=youtu.be

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