Por Patricia Mayorga y Leo Barro/Raíchali
Una vez que las familias en situación de desplazamiento forzado en el municipio de Aldama perdieron gran parte de sus pertenencias, 17 de las 33 personas fueron reubicadas de manera temporal en una bodega del ejido de Villa Aldama.
Las mujeres están preocupadas por su trabajo, son jornaleras y ayer no pudieron trabajar, probablemente tampoco ahora. El nuevo refugio les queda a una hora y media de distancia de los campos jornaleros donde laboran.
Otra preocupación son las clases de los niñas y niños que se encuentran en el refugio, ya que los demás podrán asistir porque se quedaron en casas de conocidos cerca del albergue improvisado que construyeron con tarimas de madera y hule negro.
Perdieron la mayor parte de sus pertenencias: ropa, colchones, cobijas, entre otros. Salieron con lo que llevaban puesto. Sin embargo, dos jóvenes se quedaron resguardando las viviendas para cuidar lo que quedó y que puedan regresar los demás.

De acuerdo con un recorrido realizado por Raíchali, las familias fueron trasladadas por el Ayuntamiento de Aldama en un camión de pasajeros durante la noche del lunes. El martes por la mañana, salieron del albergue en espera de ir a los trabajos y a la escuela pero no fue posible. A las 12 horas, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), los llevó a una bodega del ejido Villa Aldama, que fue habilitada por servidores públicos de la presidencia municipal de Aldama, para resguardarlos de manera temporal.
Los servidores públicos dieron a conocer que no ha sido posible que acudan a trabajar porque las condiciones no han sido las mejores los últimos dos días y las clases se suspendieron también los dos días. Sin embargo, indicaron que si las condiciones del clima lo permiten, les apoyarán para regresar a su asentamiento.
Asimismo, las autoridades municipales de las dependencias del DIF, Desarrollo Humano y Protección Civil, dieron a conocer que están en busca de que el ejido de la colonia Los Leones, donde se encuentra el asentamiento, les otorgue un predio en comodato para construir viviendas de eco-adobe, pero es un proyecto a mediano plazo.
Por ahora, y ante la cercanía de la temporada de frío, las familias van a requerir cobijas gruesas, ropa de invierno, así como estufas de leña.
La maestra de las niños y niñas ódami, Felipa Chaparro, acudió ayer en la tarde al refugio temporal para dejarles tarea a sus alumnos, mientras que hoy dará clases en la escuela a donde van los estudiantes ódami dentro del programa del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe).
La docente compartió que las madres de familia están inquietas por sus trabajos, por las clases de sus hijos e hijas y desean regresar al asentamiento que ellas mismas construyeron con sus respectivos familiares. Para ella, ser maestra de niñas y niños ódami es la mejor experiencia, porque es contribuir al fortalecimiento del mismo pueblo originario al que ella pertenece.
Felipa Chaparro es originaria de Baborigame, municipio de Guadalupe y Calvo, del mismo que son las familias desplazadas, pero de la comunidad La Plomosa, del seccional de Dolores. Las clases las da en idioma ódami porque es el que hablan sus estudiantes y para ella es fundamental reforzar su identidad porque son de los pueblos nativos u originarios de Chihuahua y es necesario que lo conozcan para preservar su cultura y su misma lengua.

La joven permaneció parte de la tarde con las niños y los niños del refugio temporal, para escucharles y escribirles la tarea con el fin de que no pierdan clases.
Las familias de La Plomosa dejaron su comunidad hace casi tres años, luego de que se incrementó la violencia en su territorio por la disputa entre dos grupos delictivos. Llegaron a Chihuahua, primero al Cerro de la Cruz por unas semanas, y se instalaron en la colonia Los Leones del municipio de Aldama.
Después de poco más de dos años que vivieron en casas de manera hacinada, les pidieron las viviendas y no tuvieron otra opción que instalarse cerca del cause de un río, con tarimas y hules negros. Ahí lograron tener pequeñas chozas, improvisaron una cocina. Las mujeres salen cada mañana a trabajar en la cosecha de chile y sus hijas e hijos van a la escuela. Han hecho comunidad en la ciudad, a pesar de los miedos que han enfrentado, desde el ruido (viven cerca del aeropuerto) hasta la falta de comprensión de la cultura mestiza, de las dinámicas de la ciudad y del dominio del español.
Si usted desea apoyar a las familias desplazadas, puede ponerse en contacto en nuestras redes sociales, o bien, al colectivo OLLA Comunitaria CUU, que se puso a disposición para recibir apoyos y llevarlos a las familias desplazadas. Asimismo, el ayuntamiento de Aldama y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), están en disposición de recibir apoyos.




