La agrupación Salvemos los Cerros de Chihuahua, una representación vecinal y una diputada local enviaron una carta a la dirección de la empresa cementera, para que participe en una mesa de trabajo con autoridades de los 3 niveles de gobierno para obligar a la remediación ambiental por la explotación de toda esa zona de cerros en la ciudad de Chihuahua.
Jaime Armendáriz / Raíchali
Chihuahua – Al caminar o circular en automóvil por la avenida Sacramento, que conecta el Norte con el Sur de la ciudad de Chihuahua por la zona Este de la mancha urbana, es visible el desgaje de una parte de los cerros de la Sierra de Nombre de Dios. El desmonte de varias de sus montañas obedece al permiso que tiene la empresa Grupo Cementos de Chihuahua (GCC) para utilizar esa tierra para la fabricación de su principal producto: el cemento.

Pero esa afectación ambiental no es la única detectada, sino que también hay contaminación en el aire mediante el “clinker”, un componente que se desprende durante la producción del cemento, según denunciaron colectivos de la sociedad civil organizada y grupos vecinales.
Esta denuncia la promovieron públicamente durante una marcha el fin de semana pasado, la cual inició en el Centro Histórico de la ciudad y concluyó en las instalaciones de la empresa cementera. En esta última entregaron una carta, dirigida a la dirección general, para atender el problema que generan desde hace varios años.
En la carta, signada por Luis Rivera, en representación de Salvemos los Cerros, Raúl González, por parte de vecinos del sector, así como de la diputada local por Morena, María Antonieta Pérez, se le hace un llamado a Enrique Escalante Ochoa, director general del Grupo Cementos de Chihuahua, a participar en una mesa de trabajo con las personas afectadas, así como con autoridades de los 3 niveles de gobierno para buscar una remediación ambiental y “la adopción de mejores prácticas” para evitar la contaminación.
En ese documento integran también un estudio realizado por el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (Cimav), que revela la presencia del “clinker” en casas y lugares aledaños a los cerros donde opera la empresa de cemento.
“Ya habían clausurado a Cementos, pero se amparó para seguir operando”
Según los colectivos y la diputada Pérez, a Cementos de Chihuahua le clausuraron las operaciones hace varios meses tras una auditoría por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), sin embargo vía amparo lograron continuar con la operación de la empresa.
Así lo exponen en la propia carta que entregaron a la dirección general de la cementera, en la cual detallan que la auditoría se realizó ante la queja de vecinos y un exhorto presentado en el Congreso local, debido a la contaminación ambiental mediante la sustancia conocida como “clinker”.
La clausura se habría consumado por la Profepa al encontrar fallas en los hornos utilizados por GCC, así como en 8 equipos específicos por falta de permiso de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
“La explotación en los bancos de los materiales de su empresa GCC, a pesar de los permisos otorgados por las autoridades correspondientes, están afectando de manera considerable el ecosistema y el medio ambiente de esta ciudad”, acusan en el escrito.
“No queremos ser zona de sacrificio”
Durante la marcha del fin de semana, las personas caminaron bajo el slogan “No queremos ser zona de sacrificio”, para lanzar un llamado a la ciudadanía a sumarse a la causa, y exigir el alto inmediato de la destrucción de la Sierra de Nombre de Dios, así como de otros cerros en la capital del estado.
La contaminación del aire, la pérdida del paisaje y la destrucción de zonas clave de captación de agua no significan desarrollo sostenible; al contrario, nos enfrentan a un futuro insostenible donde la habitabilidad de nuestra ciudad está en riesgo. Es urgente actuar hoy para garantizar un entorno digno para las futuras generaciones, puntualizaron en la protesta.
En específico de la Sierra Nombre de Dios, dieron a conocer que ese espacio natural sufre un deterioro que genera polvo y afecta gravemente la salud de las familias que viven cerca.
Pero también hablaron del Cerro del Caballo, impactado por el desarrollo del fraccionamiento Endoterra, que ha sufrido la destrucción de un arroyo que no solo alimenta la cantera, sino que también constituye una zona natural de captación de agua. Esto incrementa los riesgos de inundaciones y tragedias humanas en una ciudad que ya enfrenta eventos climáticos extremos, advirtieron los activistas.
“Esta situación no es compatible con los valores de una comunidad que busca calidad de vida y desarrollo sostenible. El sacrificio de la salud y el bienestar de las familias no puede ser el precio de la ganancia económica”, recalcaron en la marcha.



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