Chihuahua

sábado 8 mayo, 2021
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    Rescate de la zona arqueológica del Tepalcayotl, una tarea del INAH y la sociedad civil

    La zona arqueológica del Tepalcayotl ha sido escenario de historia y cultura para la ciudad de Puebla. Sin embargo, la poca atención gubernamental y civil no ha frenado el deterioro de la misma.

    Texto por Román Esaú Ocotitla Huerta

    Fotografías por Olga Valeria Hernández

    Las pirámides del Tepalcayotl, ubicadas en la junta auxiliar de San Francisco Totimehuacán, son la única zona arqueológica de la ciudad de Puebla. Sin embargo, su riqueza histórica ha sido opacada por la poca difusión de la misma, aunado a problemas territoriales en el área y del uso de los terrenos cercanos al periférico ecológico como vertedero para basura.

    Frente a estos problemas, asociaciones civiles, junto con las personas que viven en dicha zona, han tomado como estandartes de defensa la preservación de la zona y la relevancia histórica de Tepalcayotl. 

    “Antes había manantiales en esta zona [Tepalcayotl], llamada El Chiquihuite; había suficiente agua. Era un ecosistema rico; [incluso] hoy en día aún quedan algunos animales, agua y árboles”, menciona en entrevista para LADO B Rafael García, uno de “los abuelos” que protege la zona arqueológica y miembro del Centro de Investigación Anahuaca de Sabiduría Ancestral. 

    Esta zona arqueológica, que antes gozaba de vastos recursos naturales, ha caído en un abandono que, de acuerdo con García, se remonta —al menos— a mediados de los años sesenta, con la delimitación de los terrenos. Tres familias agricultoras, incluidas la suya, han habitado los alrededores de las pirámides desde entonces. 

    Con el paso del tiempo, algunos dueños originales vendieron sus terrenos y otros fueron ocupados por los familiares de los dueños originales; esto, aunado a la aceleración poblacional, el interés de empresas por ocupar la zona, el descuido y desinterés por parte de los mismos vecinos, es lo que ha provocado la decadencia de los intereses histórico-culturales de esta zona.

    Una larga lucha de asociaciones civiles por preservar la zona arqueológica

    Foto: Olga Valeria Hernández

    En 2017, el INAH aprobó la instalación de la gasolinera MOBIL a orillas del periférico ecológico, a escasos 150 metros de los terrenos del Tepalcayotl. Dos años después, en 2019 el uso de los terrenos para relleno sanitario se sumó al problema de los montículos de escombro que camiones de volteo desechan a su paso por la zona. En ese momento se contactó nuevamente a las autoridades municipales para que atendieran esta situación pero hasta la fecha no han podido resolver el problema. 

    En 2020 la Asociación Tepalcáyotl AC, junto con la Comisión Pro Defensa del Antiguo Municipio de Totimehuacán, el Centro de Investigación Anahuaca de Sabiduría Ancestral y el grupo El Tepalcayotl Vive, convocaron a medios de información, al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y a la comunidad del lugar para visibilizar el abandono gubernamental ante los problemas que enfrenta la zona arqueológica del Tepalcayotl.

    Héctor Aguilar Rojas y Brandon Antonio López Pérez, ambos miembros tanto de la Comisión como de la Asociación antes mencionada, comentaron a LADO B que han tenido más de cuatro reuniones desde noviembre de 2020 con los dueños de los terrenos que se ubican dentro de la zona arqueológica, donde se acordaron varios puntos: respeto de la zona, de las casas y terrenos de los vecinos, y del pago de indemnización de las autoridades hacia estos dueños. 

    La Asociación Tepalcayotl AC dijo en entrevista para LADO B que debido a cuestiones jurídicas con la delimitación territorial, la gente externa al lugar, como empresarios y ciudadanos que van de paso y que no conocen la situación del territorio arqueológico, han aprovechado la zona como relleno sanitario y para desarrollo inmobiliario.

    El INAH, instancia responsable del resguardo del Tepalcayotl

    Foto: Olga Valeria Hernández

    Si bien las propuestas para detener el deterioro y la compra ilegal de los terrenos han sido varias —desde académicas hasta vecinales— los principales responsables de este asunto son las autoridades municipales, estatales y al INAH.

    Según representantes de la Asociación Tepalcayotl AC, de la Comisión Pro Defensa y del  Centro de Investigación Anahuaca de Sabiduría Ancestral, el INAH ha tenido pleno conocimiento de la zona arqueológica del Tepalcayotl desde hace años, pero su registro formal ha sido detenido en diversas ocasiones debido a los problemas legales que enfrentan los propietarios de los terrenos; por la negligencia de administraciones anteriores del INAH, y las trabas burocráticas que les han puesto para avanzar con la labor de reconocimiento y rescate. 

    Desde febrero de 2020, el INAH ya contaba con una ficha para formalizar su registro; sin embargo, la pandemia ha parado los trabajos de seguimiento. Aunque Héctor Aguilar sí reconoció la labor de Manuel Villaruel Vázquez, actual director del centro INAH Puebla, quien ha permitido un mayor acercamiento de los vecinos de San Francisco Totimehuacán con distintas instancias para procurar el reconocimiento oficial.

    El 25 de abril, después de años de diálogos y malentendidos, se firmó en las inmediaciones de la zona arqueológica un acuerdo de donación de una parte de los terrenos de los dueños de las tierras del Tepalcayotl con representantes del INAH. La donación corresponde a la zona norte de los cerros de la zona arqueológica —conocida como Tepalcayotl 1—. La zona sur aún está pendiente por contemplar, ya que falta entablar diálogos con los dueños para saber si acceden a donar parte de sus tierras a la zona arqueológica.

    Actividades virtuales, culturales y audiovisuales: propuestas ante el descuido del Tepalcayotl

    Foto: Olga Valeria Hernández

    Además de la labor de rescate y preservación de la zona arqueológica, la difusión de la misma ha estado en manos de vecinos y asociaciones civiles de San Francisco Totimehuacán, cuyos registros e investigaciones arqueológicas de la zona datan, al menos, de 1927, menciona Héctor Aguilar.

    Así, a través de sus redes sociales, las asociaciones civiles, por ejemplo, han decidido abrir un museo virtual, donde la comunidad de San Francisco comparta fotografías y anécdotas de los hallazgos de las piezas prehispánicas encontradas en los terrenos y zonas aledañas desde hace años. 

    Por ejemplo, se han hallado piezas prehispánicas en la zona arqueológica del Tepalcayotl, hechas de barro, arcilla o talladas en piedra y obsidiana, que evocan el recuerdo y presencia de grupos nahuas, asentados durante el periodo del 700 a.C. al 90 d.C.  

    Algunas figuras, como los Xantiles, que se colocaban en ofrendas ceremoniales, representan a deidades del panteón mesoamericano del Valle de Puebla y el norte de Oaxaca. Estas piezas, muestran a una mujer embarazada, un barón y lo que parece ser un niño en aparentes campos de cultivo relacionados a la fertilidad. 

    Las piezas han sido recuperadas y mostradas por ciudadanos a través de redes sociales y resguardadas por ellos mismos ante la falta de interés de otras instancias por recuperar el patrimonio histórico de la zona que está conformada por ocho construcciones precolombinas, según el soldado alemán Bodo Spranz, autor del libro Las Pirámides de Totimehuacán y encargado de realizar excavaciones entre 1964 y 1967. 

    Con este ejercicio de responsabilidad social, las asociaciones civiles y ciudadanos interesados, también buscan abrir el Museo Comunitario en la última zona Arqueológica Tepalcayotl.

    Por otra parte, las asociaciones involucradas han llevado a cabo rituales prehispánicos en la zona desde hace años, con el fin de visibilizar las pirámides, el territorio y el descuido que se ha perpetuado por años. A estos ejercicios simbólicos, se suman anécdotas de la tradición oral, a cargo de “Los abuelos”, que son miembros de las asociaciones civiles y centros de investigación ya mencionados. 

    Estas narraciones, permiten ubicar históricamente a los asentamientos nahuas y los vestigios que aún permanecen en la planicie de la zona arqueológica y en documentos que rescatan la vida de San Francisco Totimehuacán. También está la Fundación del Chiquihuite, que se ha encargado desde enero de 2021 de organizar actividades culturales para niños y jóvenes de la comunidad.

    En tanto que Brandon López Pérez, actualmente se encuentra trabajando, en conjunto con las asociaciones civiles, en dos materiales audiovisuales: un documental con el objetivo de plasmar la lucha social y cultural para recuperar el ex municipio de San Francisco Totimehuacán; y el otro, un cortometraje de carácter pedagógico para contar la historia de San Francisco Totimehuacán.

    Las anécdotas e historia oral, se suman a las peticiones de vecinos y gente interesada en preservar la memoria histórica, a través de programas de radio online, actividades al aire libre: como vuelo de papalote y recorridos guiados por la zona, a cargo de las asociaciones civiles, para conocer la importancia histórica de estas pirámides que han sido alejadas de la memoria social.

    Este texto lo publicó LadoB, integrante de la Alianza de Medios de Periodistas de a Pie. Aquí la publicación original.

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