Raíchali

«La discriminación y la urbanización mataron la lengua pima en Madera»

Texto y fotografías: Adriana Alejandra Esquivel / Raíchali

Los Ojitos, Madera.- Una lengua materna no desaparece, se deja morir. Comienza con el abandono de los adultos que ya no la enseñan a sus hijos, hasta que sólo algunos ancianos la utilizan.

En Chihuahua, el asesino de la lengua pima, específicamente en el municipio de Madera, fue la urbanización y la discriminación al pueblo o’oba o pima.

Así lo consideró Blanca Gregoria Rentería, madre cuidadora del primero Nido de Lengua en el municipio de Madera, quien llegó a Chihuahua en septiembre de 2018 para trabajar en el proyecto que busca enseñar el idioma a las niñas y niños de uno a tres años.

A diferencia de Sonora, su estado natal, consideró que la urbanización y la discriminación que han vivido los indígenas pimas en Chihuahua, son los principales motivos por los que la lengua está a punto de desaparecer.

Am ibdag bên jaat ap naata, bêsh jaat kêg amjoidig
(
Si tú regalas amor, amor se te regresará)


Reconoció que el arranque del programa no fue fácil. De los menores que iniciaron son muy pocos los que quedan en la casa, pero ella no pierde la esperanza de que pueda ayudar a que puedan salvar la lengua.

Incluso, algunas familias llevaron a sus hijos sólo tres veces, por lo que se dieron a la tarea de buscar e invitar personalmente a más interesados. Actualmente cuida a 15 niñas y niños en un horario de siete de la mañana a cinco de la tarde.

Mencionó que a ella le enseñaron que su pueblo era rico porque en sus venas corría sangre pima, un orgullo que ella espera inculcar en los niños y niñas que lleguen al nido de lengua.

“Les pregunté por qué dejaron perder su identidad y lo que todos me dicen que es por racismo, por discriminación… yo no me he sentido así, así contrario, los pimas somos muy orgullosos, a mí me dicen que soy pima y hasta me levantan el ánimo, aquí se sienten inferiores”


El nido está ubicado en Los Ojitos, la colonia pima más grande dentro de la ciudad de Madera con 300 habitantes. Ahí la gente camina tranquila, llevan una vida rutinaria de ciudad: trabajo y escuela de día, convivencia familiar en la tarde.


El frío los ha obligado a dejar su ropa de manta tradicional y aunque mantienen tradiciones como las ceremonias, sólo algunos ancianos utilizan su idioma.

De acuerdo con el último censo de la Coordinación de pueblos Indígenas de Madera, en el municipio hay 3 mil indígenas pimas, de los cuales, 140 personas son hablantes en un 40 y 50 por ciento.  


Del total, únicamente 14 personas hablan fluidamente su lengua materna y viven en Mesa Blanca, El Cable, Mesa de las Espuelas y El Garabato, comunidades donde no hay mestizaje.


Aunque adoptaron algunas creencias de religiones como el cristianismo y catolicismos, arraigaron en sus tradiciones ceremonias como el yúmare para bendecir la cosecha de maíz y danzas de agradecimiento.

 “Si pierdes la lengua, pierdes una cultura. En Chihuahua los pimas ya sólo están en Yepachi, ni siquiera podemos decir que en todo el municipio de Temósachi, y es detrás de la lengua materna que está la identidad de un pueblo y de cada uno como persona”


La dinámica del nido de lengua es como la de cualquier casa de cuidado diario con la diferencia es que las indicaciones y enseñanzas que reciben son 100 por ciento en su lengua materna.

Para hacerse caso del nido Blanca recibió varias capacitaciones por parte de la Secretaría de Desarrollo Social como cuidadora, el cual incluye atención y protección de niños y niñas, así como formación integral para el desarrollo social e intelectual.

Pese a las dificultades y a la apatía que sintió por parte de las madres y padres de familia, celebró que al menos tres de sus alumnos le piden cosas y platican con ella en pima.


El mayor reto que tienen para el rescate de la lengua materna, destacó, es que los niños y niñas que vayan al nido tengan un seguimiento real, pues no hay garantía de que al entrar al sistema de educación básica lo abandonen por el español.

 “El avance se mide cuando el niño comienza a pedir las cosas en su lengua. De los que comenzaron en septiembre de 2018, ya hay tres niños con los que puedo conversar en pima y eso, para mí, es la mejor forma de medir que sí está funcionando”

Ismael Sandoval, coordinador de Pueblos Indígenas de Madera, destacó que el nido de lengua tardó nueve años en consolidarse. Entre los problemas que tuvieron para llevarlo a cabo, fue que se construyó una casa que no cumplía con los requisitos para operar.

Por ello, en 2018 se tomó la decisión de rentar una vivienda en la colonia pima Los Ojitos, en la cual se destinan 36 mil pesos de renta anual y cuenta con dormitorios, cocina, baños y áreas de uso común.

La alimentación de los niños y el salario de la madre cuidadora, están a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social y los sistemas DIF a nivel estatal y municipal.

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