Raíchali

Presionaron al papá del presunto asesino de Isidro Baldenegro para que lo entregara


• Hilario informó que su hijo Romeo le confesó que había matado a Isidro


• Después de las presiones que recibió para entregarlo, consiguió un arma parecida a la del crimen para entregar a su hijo con una prueba


A Hilario Quiñones lo obligó una mujer de nombre Marcela Rodríguez Torres a entregar a su hijo Romeo como responsable de la muerte del activista rarámuri Isidro Baldenegro.

En el tercer día de la audiencia de debate del juicio oral, declaró que a Isidro lo mató Romeo y reconoció que fue su hijo quien se lo dijo.

Después del crimen, narró que a le comenzó a llamar por teléfono Marcela, a quien identificó como una “traductora” que “por allá creció”, para presionarlo. No obstante, dijo que desconocía cómo fue que ella consiguió su número.

“Todos los días me decía cosas, marcaba en la mañana y eso (que lo llevara a las autoridades) era lo primero que decía”.


Expresó que accedió a llevar a su hijo ante las autoridades en Parral para evitar que hubiera problemas con la familia de Isidro, por lo que consiguió una pistola calibre 38 Super (similar a la que se usó para matar al activista) como prueba para entregarlo. Incluso comentó que Marcela lo acompañó a presentarlo.

La MP insistió en preguntar si él sabía como había matado Romeo a Insidio y, con la ayuda de una interprete, pudo explicó mejor que fue con un arma parecida a la que conseguido él después del crimen.

Hilario Quiñones durante su declaración

El señor Hilario declaró que su hijo no portaba armas y que desconoce dónde consiguió la que traía cuando presuntamente asesinó al defensor rarámuri.

Añadió que, antes de los hechos, su familia ya había tenido diferencias con José Trinidad Baldenegro, hermano de Isidro, pero no dio más detalles del asunto. Sobre el crimen, comentó que tanto Isidro como su hijo habían tomado y que a veces, cuando la gente toma, comienza a discutir y a pelearse.

El testimonio de Hilario contradice la versión oficial sobre la captura de Romeo. En un comunicado publicado en la página oficial de la Fiscalía General del Estado con fecha 08/03/2017 se informó:

“En rueda de prensa, el Director de la Policía Estatal Única, Óscar Aparicio Avendaño dio a conocer que la coordinación e intercambio de información y las indagatorias realizadas por personal de la División de Investigación destacamentada en la zona sur, fue la base para lograr ubicar y detener a quien responde al nombre de Romeo R. M., de 21 años, a través de una orden de aprehensión girada por el Juez de Control del Distrito Judicial Mina”


“Ya me voy a ir”, dijo Isidro
a sus tíos antes de morir


De acuerdo con el testimonio de los tíos de Isidro, Angelita y Santiago Martínez, el domingo 15 de enero de 2017 Romeo llegó a su casa cerca del mediodía porque su esposa estaba enferma y ellos la atendían.

Isidro llegó poco después de las 16:00 y, al verlo, Romeo lo invitó a que salieran a la parte trasera de la casa: fue ahí donde le disparó.

Santiago se encontraba recostado en su cama. Cuando escuchó los balazos se asomó para ver qué estaba pasando, pero se regresó porque Romeo le apuntó con la pistola.

Minutos después, contó, salió de la casa para “levantar” el cuerpo de Isidro. Romeo ya había salido corriendo hacia el monte.

Angelita estaba en la cocina. Le había servido agua para el café a Isidro, pero no alcanzó a preparárselo porque se salió con Romeo. Comentó que ella estaba a más de un metro de distancia cuando ocurrió el crimen, por lo que alcanzó a ver que le disparó a su sobrino en tres ocasiones.

Romeo durante la audiencia

Entre Angelita y Santiago metieron a Isidro a la casa para recostarlo en una cama de tarimas, instante en el que observaron que lo habían herido en el pecho, en le pie y en una mano.

Por separado, estimaron que Isidro estuvo murió una hora después y lo único que les alcanzó a decir fue “ya me voy a ir”.

Ambos coincidieron en que Romeo iba borracho y que nunca iba a visitarlos. En esa ocasión fue porque su esposa Paula, nieta de Angelita, estaba muy enferma y ella “la estaba curando”.

También informaron que Isidro no había tomado y que nunca llevaba armas porque “él era un hombre de bien”.

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