CEDH reconoció rezagos en la atención institucional a pueblos indígenas, particularmente en la disponibilidad de intérpretes, tras la muerte de Ángel, niño ódami que falleció por una infección cerebral luego de enfrentar barreras lingüísticas y dificultades para acceder a servicios médicos.
Karla Quintana/ Raichali
Chihuahua – El presidente interino de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), Alejandro Carrasco Talavera, reconoció rezagos institucionales para garantizar la atención en lenguas indígenas, en el contexto del caso de Ángel Ramón Julián Baiza, niño ódami que falleció tras una grave infección cerebral en el Hospital Infantil de Chihuahua.
El funcionario señaló que al tratarse de un caso bajo investigación, no pueden revelarse detalles. No obstante, afirmó que las autoridades han mostrado disposición para modificar prácticas institucionales relacionadas con la atención a personas indígenas, particularmente en lo referente a la disponibilidad de intérpretes.
“El que se cuente con personas intérpretes en estas lenguas no es tan sencillo, pero se está buscando hacer alianzas y convenios con instituciones que sí tienen personal especializado”, expresó.
Ángel tenía cinco años y murió el 4 de febrero tras permanecer hospitalizado por una infección cerebral, cuya causa probable habría sido tuberculosis, enfermedad que se presenta con frecuencia en contextos de marginación.
Su familia, originaria de la comunidad Rancho Los Julianes, en el municipio de Guadalupe y Calvo, habla la lengua ódami y poco español, por lo que enfrentó días de incertidumbre al no contar con interpretación de la toma de decisiones de los médicos, sobre el diagnóstico ni otros procedimientos y razones para su traslado
Al niño lo intubaron al ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Infantil de la ciudad de Chihuahua, por lo que Micaela Baiza, pensó que le querían hacer daño. En entrevista con Raíchali, en lengua ódami, dio a conocer su temor y su intención de sacar a su hijo del hospital.
Raíchali solicitó información a la Secretaría de Salud estatal sobre los detalles de la situación médica de su hijo y, al conocer el estado de salud, se evidenció la falta de intérpretes que intervengan de manera adecuada y eficaz en estos casos.
Tras conocerse el fallecimiento, la CEDH inició una queja de oficio para investigar posibles violaciones al derecho a la salud y a la información, especialmente por la omisión de proporcionar intérpretes a la familia.
En ese sentido, reconoció que los esfuerzos institucionales se han concentrado históricamente en la atención a población rarámuri, lo que ha dejado en segundo plano a otros pueblos indígenas como el ódami, pima o warijó.
Asimismo, admitió limitaciones internas dentro de la propia Comisión, la cual cuenta con personal hablante de rarámuri en la oficina de Guachochi, pero no en otras lenguas originarias, situación que consideran necesario corregir a futuro.

