Chihuahua

domingo 3 julio, 2022
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    Justicia para Óscar Kabata, 365 días de plantón frente a Sedena

    Desde el 7 de abril del 2021, Óscar Kabata De Anda, acompañado de su mamá, se mantiene en plantón frente a las oficinas de Sedena, en la Ciudad de México, para exigir justicia y reparación del daño por el crimen del cual fue víctima cuando militares lo detuvieron y torturaron en Ciudad Juárez hace 13 años.

    MARCO ANTONIO LÓPEZ / LA VERDAD
    FOTOGRAFÍAS: ISABEL BRISEÑO / PIE DE PÁGINA Y FAMILIA KABATA

    Laura De Anda no piensa rendirse, lo dice claro: “yo no me puedo regresar a Ciudad Juárez, en primer lugar porque yo no me voy a mover de aquí sin encontrar justicia para mi hijo… y en segundo, porque estamos seguros que si volvemos a Juárez sin ninguna respuesta por parte de las autoridades nos van a matar, eso lo tenemos muy claro”.

    Desde el 7 de abril del 2021 acompaña a su hijo Óscar Alejandro Kabata De Anda en un plantón que mantiene frente a las oficinas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en la Ciudad de México, para exigir justicia y reparación del daño por el crimen del cual fue víctima cuando militares lo detuvieron y torturaron durante el Operativo Conjunto Chihuahua, hace 13 años.

    “No existe otra forma de que nosotros podamos volver a empezar a vivir, de cerrar este ciclo para iniciar uno nuevo”, afirma la mujer entrevistada vía telefónica.

    Óscar en protesta

    Durante el año que tienen con el plantón les han robado sus pertenencias, han sido amenazados, y los han agredido, cuenta Óscar Kabata. Se han encadenado en el Zócalo, en la Secretaría de Gobernación, en la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, se han sacado sangre, Óscar se cortó las venas en una reunión con integrantes de CNDH y Sedena, han tomado edificios gubernamentales pero no han encontrado respuestas.

    El 17 de diciembre de 2021, la cámara número diez del edificio ‘Héctor Fix Zamudio’, sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en la Ciudad de México, apuntaba hacia la parte posterior del mismo. 

    A las 9:29 de la mañana de ese viernes la cámara de seguridad grabó el momento en el que Ángel Gómez Garza, entonces oficial mayor y presidente del Comité de Ética e Integridad de la CNDH y Roberto Neftalí Araiza Guerrero, elemento de seguridad de la misma dependencia, golpeaban a Óscar Alejandro Kabata de Anda.

    Laura De Anda, mamá de Óscar Kabata.

    Es decir, quedó registrado en video el momento en el que dos servidores públicos de la instancia más importante del país para la defensa de los derechos humanos, en pleno ejercicio de sus funciones, golpean en las instalaciones de la CNDH a una víctima de tortura por parte del Ejército.

    Momentos después Óscar Kabata sacó su teléfono celular para grabar a las personas que lo golpearon y registró el momento en el que el entonces oficial mayor de la CNDH le dice “sigue grabando, maricón”.

    El 9 de marzo el Órgano de Control Interno de la CNDH calificó la conducta de los servidores públicos como “No Graves”.

    Actos como este, en el que las autoridades a las que se supone deben acudir las víctimas para encontrar apoyo y encuentran al contrario violencia, han marcado el último año de Óscar y su madre, Laura, quienes este 7 de abril cumplen 365 días con un plantón instalado frente a las instalaciones de Sedena, en la Calzada Legaria, de la Ciudad de México.

    Fotografía: Denisse Hernández

    Permanecen ahí para exigir una justicia que no llega por la tortura, desaparición forzada, ejecución extrajudicial y violencia sexual que el Ejército cometió en agravio de Óscar Alejandro Kabata de Anda y Víctor Manuel Baca Prieto, entre el 26 de febrero y el 3 de marzo del 2009, en Ciudad Juárez, Chihuahua. 

    Víctor fue ejecutado. Óscar sobrevivió e inició su lucha para que se les haga justicia. Desde hace un año mantiene bloqueado el acceso principal de vehículos al edificio administrativo más importante de la Secretaría de la Defensa Nacional, en un hecho sin precedentes.  

    “Ya no sabemos qué esperar por parte de las autoridades, nos han golpeado, robado, nos han engañado, nos han amenazado, nos han mentido y no se resuelve nada”, dice Óscar Kabata.

    Fotografía Isabel Briseño / Pie de Página. Mayo 2021.

    El 14 de septiembre del 2021, una mujer identificada como María Teresa Marín Arias pasó en su vehículo a exceso de velocidad por la Calzada Legaria sin detenerse ante las cintas de precaución con las que se mantenía cerrada la circulación a vehículos en ambos sentido, rompió las cintas, tiró decenas de mantas de protesta, siguió de frente, chocó una bocina, una silla, un sanitario portátil, y el generador de energía. Continuó a prisa, atravesó el plantón, hasta que perdió el control de su auto y se impactó contra un taxi justo antes de llegar al Periférico. Unos minutos antes Óscar Kabata acababa de levantarse de la silla chocada, una niña de cuatro años y un niño de 12 que jugaban a su alrededor, se metieron a la carpa del campamento. 

    La Policía de la Ciudad detuvo a María Teresa Marín. Eran las doce del día. Salió libre unas horas después, se reportó.

    Para Óscar Kabata se trató de un claro intento de atropellar a los integrantes del plantón. Pero para las autoridades fue una falta vial.

    “Ya nos han rociado con gasolina las carpas donde dormimos, nos han amenazado con arma blanca, con arma de fuego, nos han robado, nos han robado más de 20 lonas, nos han robado plantas de luz, nos han aventado comida podrida, piedras. Estamos desesperados pero no podemos echar esta lucha a la basura”, asegura Laura. 

    Al plantón que mantienen en Sedena se les han ido sumando otras víctimas que los acompañan y apoyan en la exigencia de justicia.

    Óscar Alejandro Kabata de Anda y Víctor Manuel Baca Prieto, fueron detenidos arbitrariamente por el Ejército en Ciudad Juárez el 26 de febrero de 2009, cuando tenían 17 y 21 años respectivamente. 

    Fueron trasladados a la Guarnición Militar que se encuentra en la calle Barranco Azul y ahí se les aplicó tortura. Víctor Manuel Baca Prieto fue asesinado de un disparo en la cabeza y Óscar Kabata fue liberado cinco días después. Todo esto sucedió en el marco del Operativo Conjunto Chihuahua, que coordinó el general Felipe de Jesús Espitia Hernández, entre 2008 y 2010.

    A trece años, no hay detenidos.

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