Chihuahua

martes 5 julio, 2022
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    Los ecos y silencios del debate a la presidencia municipal

    En el único debate oficial organizado por las autoridades electorales entre las candidaturas a la presidencia municipal de Chihuahua, hubo temas de relevancia pública que brillaron por su ausencia, en contraste con otros que los políticos reciclan desde hace varios años. 

    Por: Óscar Rosales, Raúl Fernando y Jaime Armendáriz / Raíchali

    Las ocho personas que contienden por la alcaldía de Chihuahua participaron ayer en el único debate organizado por el Instituto Estatal Electoral (IEE), un ejercicio que duró más de dos horas, en el cual hubo poca propuesta y por momentos el protagonista fue la descalificación.

    Participaron Marco Bonilla, el abanderado del PAN-PRD y exfuncionario de la administración municipal actual; el expriísta y exalcalde por el PRI, Marco Quezada, hoy contendiente por Morena-PT-Panal y el expanísta Miguel Riggs, postulado por Movimiento Ciudadano. 

    También Priscila Lara Cano, por el Partido Redes Sociales Progresistas (RSP), en su primera incursión en la política; el empresario Sergio Carrillo por el PRI; Luis Medel, descrito a sí mismo como empresario que ama las tradiciones, candidato de Partido Encuentro Solidario (PES); la expriísta Paola Arroyo ahora con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM); y Patricia Borunda por partido Fuerza por México, quien ha sido diputada local del PRI y dirigente del extinto partido Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano.

    Las candidatas y candidatos tuvieron una ronda de presentación y clausura de manera general. Desarrollaron aparte los temas de “gobierno”, economía y seguridad, que incluyó una pregunta distinta para cada uno, elaborada por la ciudadanía a través del IEE.

    Fantasmas del pasado: Aeroshow, Duarte y relleno sanitario. 

    Los dimes y diretes se centraron entre 3 candidatos: Bonilla, Quezada y Riggs. 

    Entre ellos se acusaron de corrupción, de estar vinculados al exgobernador César Duarte, y salió a relucir el accidente del Aeroshow, en el parque El Rejón en octubre del 2013 que dejó un saldo de 9 personas fallecidas y decenas de heridos.

    En ese evento, a unos días de concluir la administración de Marco Quezada, el conductor de una troca monstruo perdió el control de la unidad y arrolló a más de 90 espectadores. El chofer, Francisco Velázquez, duró 5 años en prisión, pero desde el accidente hubo voces que pedían castigo para el entonces alcalde, hoy candidato de Morena, y varios de sus exfuncionarios.

    Fotografía: Archivo.

    “No se ejerció justicia porque solo se indemnizó y usted no se hizo responsable. Eso no es ejercer justicia, y ahora vuelve a buscar la alcaldía, muy mal”, expresó la candidata Arroyo, del PVEM. 

    Mientras que Marco Bonilla acusó a Quezada de haber librado la justicia por negociación con el exgobernador César Duarte. “Negociaste bajarte de la candidatura (a gobernador en 2010) a cambio de tu libertad por el Aeroshow, un tema de negligencia que ha costado 370 millones de pesos para atender a quienes desatendiste”.

    En respuesta el hoy candidato morenista dijo haber acudido a las autoridades cuando fue citado. “Me sorprende su mal entraña. Lucrar con el dolor ajeno es cobardía y usted es un cobarde. Yo no evadí la justicia con chicanas”, le reviró a Bonilla. “Mucho han sufrido las víctimas por el Aeroshow y se les revictimiza, pero si esa es su estrategia”.

    Además él aseguró que quien tiene de “socio” a Duarte es Bonilla, por ser parte del equipo de Maru Campos, la candidata del PAN a la gubernatura vinculada a proceso penal por estar supuestamente en la llamada nómina secreta del exmandatario.

    A Bonilla también le recriminaron por el gasto en la administración pública, con un gasto de 116 millones en comunicación social durante 2020 y de 67 millones en asesores.

    Los señalamientos no pararon ahí. El panista refirió que Quezada era en su momento, en el trienio 2010-2013, el tercer alcalde mejor pagado en el país. En respuesta el exedil aseguró haberse reducido un 25 por ciento el salario cuando llegó a la administración. Antes de él concluyó el gobierno del PAN con Álvaro Madero a la cabeza, con un salario de 105 mil pesos mensuales, indicó Quezada.

    También Bonilla acusó a su tocayo de haber dejado una deuda de 338.4 millones de pesos, aunque Quezada aseguró que solo habían sido 155 millones como parte de los compromisos asumidos con el entonces gobierno estatal de Duarte para aportar en las obras del sistema de transporte público ViveBus, hoy llamado Bowí.

    Otro de los temas eje sobre el que los ocho candidatos invirtieron gran parte de su tiempo, fue la problemática actual sobre la ubicación del relleno sanitario municipal que aqueja a cientos de vecinos de colonias aledañas. 

    Quezada habló de una reubicación de la zona de residuos. En el mismo sentido, Bonilla prometió también un cambio del espacio, dotándolo de tecnología y un sistema de separación de residuos. 

    Sin embargo, Patricia Borunda, de Fuerza por México, señaló que ninguno de los dos candidatos realizó alguna acción enfocada a reubicar dicha área en el período que ejercieron como servidores públicos. 

    Los vecinos de colonias como Romanzza y Paseo de Leones ya han manifestado en diversas ocasiones su preocupación por la proximidad que tiene el espacio con sus hogares y una primaria que se construyó en el trayecto de la carretera a Aldama. En marzo de este año bloquearon la entrada al relleno y exigieron la respuesta de las autoridades municipales. 

    Con respecto a la seguridad en la ciudad, los candidatos concentraron su discurso en el fortalecimiento de los elementos policíacos, a través de capacitaciones e incentivos económicos, reiterando una visión única para enfrentar las problemáticas en este tema. Tanto Medel como Bonilla, señalaron la necesidad de profesionalizar universitariamente a los cuerpos de seguridad. 

    Rigss y Bonilla hicieron señalamientos contra la Guardia Nacional del gobierno federal, ya que para ellos su intervención en la región no ha sido en beneficio de la ciudadanía. “Solo vino a afectar”, consignó el candidato por Movimiento Ciudadano. 

    En otras propuestas hubo pocas coincidencias. Por ejemplo Riggs y Luis Medel, de Encuentro Solidario, prometieron reducir la nómina municipal y desaparecer áreas para ahorrar recursos. 

    Bonilla en cambio planteó el aumento del 20 por ciento en el presupuesto participativo; Paola Arroyo propuso que Ayuntamiento apoye con el pago de oxígeno a personas afectadas por Covid-19 y dar vales para la compra de productos de canasta básica. 

    Todos hablaron de la obra pública como un detonador para la atracción de inversiones pero hubo poco detalle de sus dichos. El abanderado del PAN adelantó que construiría un paso a desnivel en avenida Fuentes Mares y Nueva España. Mientras Quezada y Riggs dijeron que es necesario construir un nuevo Centro de Desarrollo Integral Policial (Cedipol) al Sur de la ciudad. 

    La abanderada de Redes Sociales Progresistas habló de restringir los permisos de construcción cuando sea para extender más la mancha urbana, y en cambio consideró importante incentivar la vivienda vertical. 

    Los silencios del debate

    Fuera de un breve comentario sobre el concepto rarámuri del “kórima” de parte de la candidata del partido RSP, Priscila Lara, en el debate se ignoró por completo la atención a las comunidades indígenas de la ciudad, históricamente marginadas en la sociedad mestiza chihuahuense. 

    Aunque se piensa que los pueblos originarios solo viven en la Sierra Tarahumara, los registros históricos señalan la existencia continua de estos grupos en la ciudad capital desde hace siglos.

    No se habló de mecanismos o programas para combatir la desigualdad de oportunidades  en materia de educación, ingreso, acceso a la salud y discriminación para personas de las etnias rarámuri, guarijío, tepehuana, pima u otras que habiten la ciudad, temas en los que autoridades municipales podrían colaborar con los distintos niveles de gobierno. 

    Otros de los temas principalmente ignorados fueron las problemáticas medioambientales que más han preocupado a la población durante los últimos años, además del relleno sanitario que sí fue discutido ampliamente.

    Entre estos temas están la contaminación continua del Río Chuvíscar y el Río Sacramento, con la que se riegan hortalizas y otros cultivos al sur y oriente de la ciudad; el manejo y cuidado de las serranías que rodean la mancha urbana, incluyendo a los icónicos Cerro Grande y Coronel; los jales de plomo, cadmio, arsénico y otros metales pesados que yacen en la antigua fundidora de Ávalos y que el viento esparce por la ciudad; entre otros.

    El candidato de la alianza “Juntos haremos historia en Chihuahua”, Marco Quezada, abordó estos temas de manera general al proponer la formación de una academia de protección al medio ambiente y a los animales, sin mencionar los problemas en sí.

    Aunque es un tema que no compete a la autoridad municipal, al candidato priísta Sergio Carrillo se le preguntó su postura en cuanto al derecho a la mujer de decidir, en referencia a la legalización del aborto en Chihuahua. El candidato evadió la pregunta diciendo que le compete al gobierno federal, pero que respeta todas las ideologías. Luego procedió a leer apuntes sobre el gasto público sin relación a la pregunta que se le hizo.

    Por su parte, Medel se denominó “provida” y “profamilia”. Los demás candidatos no mencionaron el tema.

    Al término del debate varios de los candidatos se pronunciaron “ganadores” de ese ejercicio, y en algunos casos fueron recibidos con porras afuera de las instalaciones del Instituto Estatal Electoral. 

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