Raíchali

Matrimonio igualitario, un derecho a medias


En febrero de 2014, Julio y Eduardo hicieron historia al ser la primera pareja gay que contrajo matrimonio en Ciudad Juárez
Aunque en Chihuahua ya no es necesario pedir un amparo para que las parejas del mismo sexo puedan casarse, en la agenda del Congreso del Estado no está la reforma al Código Civil, el cual fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2015 

Eduardo se queda sin palabras cuando recuerda el día de su boda. La ceremonia en el Registro Civil sería pequeña: sólo familia, amigos cercanos y tres medios de comunicación acudirían como testigos.

Pero la ceremonia no podía ser sencilla como las demás. Ese 13 de febrero de 2014, Julio y Eduardo marcaron un antes y un después en la historia de Chihuahua al convertirse en la primera pareja del mismo sexo en contraer matrimonio en Ciudad Juárez. 

Meses antes, las organizaciones civiles en pro de los derechos de la comunidad LGBTTTI comenzaron a interponer amparos para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declarara inconstitucional el Código Civil del estado, el cual considera que el matrimonio sólo puede ser entre un hombre y una mujer.

Sin planearlo, Eduardo y Julio contribuyeron con su amparo a que en junio de 2015 se obtuvieran las resoluciones necesarias para sentar jurisprudencia para que las parejas del mismo sexo puedan casarse sin necesidad de interponer algún recurso legal, noticia que fue replicada a nivel nacional con la consigna “en Chihuahua triunfó el amor”.

A cinco años del primer matrimonio igualitario en Ciudad Juárez (el segundo en el estado), la batalla no ha terminado, pues en la agenda de las últimas tres legislaturas no figura la reforma al Código Civil del estado. Inclusive, algunos diputados han declarado que ese derecho debe someterse a consulta ciudadana.

Organizaciones como el Centro Humanístico de Estudios Relacionados con la Orientación Sexual (Cheros), han celebrado el avance que hay en el estado al permitirse el matrimonio igualitario, sin embargo, continúa la exigencia al Poder Legislativo para que se respeten y protejan los derechos de la comunidad LGBTTTI.

“Hoy en Chihuahua (el matrimonio igualitario) es una realidad a medias, tenemos que contar con la protección de la ley y que se garantice la protección de nuestros derechos. ¡Los derechos no se negocian, se exigen!”, publicó la organización en su página oficial de Facebook el 5 de diciembre de 2018, como parte de su pronunciamiento a seis años de las primeras sentencias que reconocieron el matrimonio igualitario en México.


“Los derechos humanos van más allá de las creencias y los prejuicios. A los diputados les decimos que no se trata de lo que ellos piensen o crean, tiene que hacer su trabajo y respetar los derechos humanos, nosotros no somos ciudadanos de segunda”
Julio y Eduardo


“No es un capricho”


Hacer algo que jamás soñaste, que nunca estuvo en tus planes y lograrlo de la mano de la persona que amas, a quien elegiste para compartir tu felicidad y vivir con ella todas tus locuras, es una alegría que no se alcanza a expresar con palabras.

Así describe Eduardo lo que sintió cuando él y su hoy esposo se dieron el “sí, acepto” después de pasar siete meses de nervios y noches en vela por temor a que la Corte rechazara su amparo.

Julio y Eduardo hicieron historia en febrero de 2014 al convertirse en la primera pareja del mismo sexo en contraer matrimonio en Ciudad Juárez


El plan original era viajar a la Ciudad de México para casarse sin problemas, pero una publicación que vieron en Facebook a mediados de 2013 los animó a intentarlo en su ciudad natal.

La publicación de la organización Cheros invitaba a sumarse a los amparos que, como estrategia nacional, buscaban que el Poder Judicial acreditara que en los estados había discriminación al no reconocer el matrimonio a las parejas del mismo sexo.

El 5 de diciembre de 2012, la Primera Sala otorgó el amparo a tres parejas del mismo sexo de Oaxaca al determinar que la definición de matrimonio establecida en el Código Civil como la unión de un hombre y una mujer era discriminaba a las personas por su preferencia sexual.

A partir de ahí, activistas y organizaciones civiles interpusieron amparos en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Yucatán.

Ilusionados, se pusieron en contacto con la organización. Ahí los canalizaron con la licenciada Lizeth Martínez de la asociación Derechos Humanos Integrales en Acción, quien se hizo cargo del proceso. 

“Fue una espera larga, muy difícil. Nuestro miedo era que nos dijeran que no. Que nos lo negaran, pero la licenciada nos decía que, mientras no tuviéramos noticias, todo iría por buen camino. En enero teníamos momentos en que diariamente mandábamos mensajes, ya no podíamos dormir de los nervios”


En Chihuahua, Cheros y México Igualitario presentaron 84 de los 235 recursos legales que se interpusieron a nivel nacional. De la cifra estatal, seis les permitieron a parejas del mismo sexo casarse y el resto conformaron los dos amparos colectivos que lograron la declaración de inconstitucionalidad al Código Civil en 2015.


Aunque, personalmente, Julio y Eduardo nunca sufrieron discriminación en su circulo familiar, social y laboral, la noticia de su matrimonio desató varios comentarios negativos en algunos medios de comunicación.

Por ello, cuando les dieron la opción de hacer visible su matrimonio ellos aceptaron dar entrevistas y convocaron a tres medios de comunicación locales para dar cobertura.

“Pensamos que sería importante ser visibles. Creo que las noticias cuando llevan un rostro y pasan de una cifra, tienen más impacto. La verdad es que en ese entonces yo era de esas personas que se esperaba a que otro diera el paso primero, pero en esta ocasión nos tocó a nosotros”


De camino al Registro Civil regresaron los nervios. Una llamada les alertó que la sala estaba llena de reporteros y su mayor miedo era que incomodaran o faltan al respeto a sus invitados. Pero no pasó a mayores y el trato que recibieron fue como la de cualquier otra pareja.

La ceremonia duró 40 minutos y fue tan emotiva que, al recordarlo, Eduardo hace pausas para no llorar. Una de las imágenes que guarda con más cariño es la sonrisa “de oreja a oreja” que tenía Celia Margarita Carrasco, la oficial del Registro Civil que los casó.

Otro momento importante para ellos muestra el alcance de la noticia. Ese día en la tarde acudieron a comprar pizza para cenar a uno de los centros comerciales más grandes de ciudad. Cuentan que el joven que los atendió los miraba con un poco de vergüenza pero también alegría hasta que se animó a preguntarles si eran ellos los primeros que se pudieron casar en Juárez.

Tiempo después, en un hotel en donde los entrevistaron para un reportaje, una señora originaria de Sonora que estaba de vacaciones en la ciudad fronteriza se acercó para hacerles la misma pregunta y felicitarlos por su matrimonio.

“Nuestra intención no era hacer historia o buscar protagonismo. Nunca pensamos que ayudaríamos a quitar la traba a todas las parejas que se quieren casar. Nos sentimos orgullosos pero no de manera personal, fue un logro colectivo. Detrás de los amparos está involucrada mucha gente que ayudaron a que las personas que no había visto el matrimonio como un plan de vida, hoy tienen la opción de decidir”


Para Eduardo el matrimonio igualitario no es un capricho: es para dar certeza jurídica en caso de algún problema de salud o un deceso. También garantiza que, en caso de separación, el patrimonio que ambos construyeron se divida de forma equitativa.

En ese sentido, entrevistados a pocos días de su quinto aniversario, la pareja envió cuatro mensajes claros:

A la comunidad LGBTTTI:

“En Cheros decimos ser tu mismos te engrandece y es verdad, hay gente que no tiene la posibilidad de vivir su sexualidad libremente, pero les decimos que no es una enfermedad como lo han hecho ver. Créete que mereces ser feliz y que vales mucho, que tu orientación no te define como persona y, eso, te hace liberarte de los prejuicios que la sociedad nos ha impuesto”

A la sociedad que está en contra del matrimonio igualitario:

“Respetamos su decisión, pero no tienen el poder de decidir (por nosotros) y, aunque lo tuvieran, este es un tema de derechos humanos y los derechos humanos no se cuestionan, se aplican”

A los diputados locales:

“No se trata de que crean o no en esto (el matrimonio igualitario), tienen que hacer su trabajo y respetar los derechos humanos. Esto va más allá de las creencias y de los prejuicios (…) seguimos en la lucha de hacer que el Código Civil se modifique para quitar esas trabas y dejar de hacernos sentir ciudadanos de segunda. Eso se tiene que lograr. No vamos a quitar el dedo del renglón hasta que lo logremos. Ha sido una lucha larga, pero no perdemos la esperanza en que se va a poder”


“Hoy, a cinco años de nuestro matrimonio, les decimos que no era un capricho, no era una etapa, no fue algo que se nos iba a quitar. Seguimos muy enamorados igual o hasta más que cualquier pareja heterosexual”


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *