Raúl Fernando Pérez Lira y Eva Isabel Pérez recorrieron durante meses la comunidad serrana para tejer un relato íntimo que combina territorio, lengua y testimonios de vida
Por Leo Barro/Raíchali
Chihuahua, Chih. En un ejercicio de memoria colectiva y resistencia cultural, el documental que retrata las voces del pueblo rarámuri en la comunidad de Bosque San Elías Repechique —en la Sierra Tarahumara — se prepara para trascender fronteras.
Detrás de este proyecto se encuentran Raúl Fernando Pérez Lira, realizador audiovisual y periodista, y Eva Isabel Pérez, co-directora y principal gestora de la idea, quienes compartieron en entrevista los pormenores de una producción que nació desde la enfermedad, la adversidad y el deseo de preservar lo que late en el corazón de la sierra.
Un proyecto que nació de la necesidad de contar
La idea original, relata Eva Isabel Pérez, surgió en 2022 tras enfrentar una serie de complicaciones de salud que la llevaron de un taller de salud comunitaria en San Juanito, municipio de Bocoyna, así como a hospitales en Chihuahua, Cuauhtémoc y la Ciudad de México. Entre diagnósticos tardíos, estudios dolorosos y dos cirugías —una en el área del pecho izquierdo y otra por una fractura de brazo—, Eva encontró en la creación audiovisual una razón para seguir adelante.
“Yo decía: ya no voy a poder hacer algo bueno porque con una mano no se puede hacer nada. Pero mi mamá me dijo que no me rindiera, que había otras cosas que hacer”, recuerda.
Fue entonces cuando pensó en dos opciones: tocar la guitarra o documentar las voces de su comunidad. Se decidió por la segunda.
La propuesta llegó a Raúl Fernando Pérez, quien ya tenía experiencia en producción audiovisual y un vínculo previo con la comunidad gracias a su trabajo periodístico en la región.
“Eva un día me dijo: hay que documentar las voces de las personas, hay una señora mayor que quiero entrevistar. La idea es de Eva, exactamente”, subraya Lira.
Caminar el territorio para escuchar sus historias
El rodaje se realizó durante julio y agosto de 2025, aprovecharon la temporada de lluvias que tiñe la sierra de verde, hincha los ríos y llena de hongos el paisaje.
“Cuando ves el documental parece un paraíso, pero fue porque lo grabamos en esa época”, explica Pérez Lira. El equipo —integrado también por el editor Juan Manuel, la traductora María Vega y colaboradores de la comunidad— se enfrentó a largas caminatas de horas para llegar a las casas de las personas entrevistadas.
“Los vehículos llegan hasta cierto punto y de ahí caminábamos horas. A veces regresábamos de noche, dormíamos en una casa y al día siguiente despertábamos al amanecer para seguir buscando a otra persona”, narra el realizador.
A pesar de las inclemencias del clima, no sufrieron incidentes: “Siempre tuvimos techo cuando lo necesitábamos”.
El documental —de formato breve— establece un diálogo entre Eva Pérez como personaje principal, y cuatro personas mayores de la comunidad, quienes comparten historias de la vida cotidiana, la resistencia y el vínculo ancestral con el territorio.
“El objetivo es mostrar el territorio, la historia y cómo vive la gente, cómo recuerdan su territorio”, detalla Raúl Pérez Lira.

Una recepción que emociona y transforma
La primera proyección se realizó en la propia comunidad de Bosques San Elías Repechique durante el primer semestre del año. Para mediados de julio se presentó en la ciudad de Chihuahua “Estuvo muy bien, todo bonito. Nos aplaudieron”, comparte Eva Pérez.
Y Raúl Fernando Pérez añade que la respuesta del público ha sido diversa según el contexto: “Con gente mestiza o hispanohablante se ríen en unos momentos, pero cuando lo mostramos con gente rarámuri se ríen en otros. Eso tiene que ver con la cultura, con entender el idioma y lo que se está diciendo”.
El documental también ha generado momentos de emoción profunda. “Hay gente que llora. Es la primera vez que muchos escuchan a una persona hablando en la ciudad, cuando a veces estamos tan separados a pesar de vivir juntos”, reflexiona Pérez Lira.
Próximos pasos: festivales y diálogo
El equipo tiene previsto inscribir la producción en festivales de cine de México, América Latina y otras regiones del mundo. Además, buscan proyectarlo en espacios públicos y comunitarios donde se pueda generar un diálogo con la audiencia.
“Lo más padre es que la gente vea los paisajes de Repechique y escuche a sus habitantes en su propia voz y en su propio idioma. Eso te transporta a otra realidad y te ayuda a entender sus problemáticas, su lucha y también su alegría”, afirma Pérez Lira.
Pérez, por su parte, ya planea nuevas acciones: “Quiero seguir conservando nuestra historia ancestral, nuestra comunidad, el agua, la naturaleza, la flora y fauna”. El documental, dice, es sólo el inicio de un camino más largo.
Un llamado a escuchar y respetar
Tanto Raúl Fernando Pérez como Eva Pérez coinciden en la importancia de tender puentes entre la sociedad chihuahuense y las comunidades indígenas. “Especialmente en Chihuahua pareciera que vivimos separados a pesar de compartir territorio. No sólo con el pueblo rarámuri, también con los ódami, oichkamay warijó, otros. Podemos vivir juntos, sólo hay que escucharnos”, sostiene Pérez Lira.
El realizador hace un llamado a los jóvenes que deseen documentar su cultura: “Hacer equipo con la gente, hacer las cosas en conjunto con alguien más. Cuando se colabora, las cosas salen más bonitas. Juntos salen cosas más chidas”.
La entrevista concluye con una reflexión de Eva Pérez, quien resume el espíritu del proyecto: “Tenemos que seguir adelante nosotros como rarámuri”. Y el documental, con sus voces, paisajes y silencios, es una prueba de que esa voluntad sigue viva.

