Chihuahua

viernes 5 marzo, 2021
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    Río Chuvíscar, varios meses de contaminación constante

    Texto y fotos: Raúl Fernando Pérez Lira

    Una capa gruesa de materia color marrón opaco ha cubierto por completo las aguas del Río Chuvíscar justo antes de llegar a la presa del mismo nombre, ubicada dentro de ciudad Chihuahua, para la molestia de los vecinos de la Colonia Esperanza y otras aledañas.

    Los vecinos, organizados en una asamblea, han denunciado que una gruesa tubería de plástico y un arroyo vierten desechos al río, provocando un olor insoportable. Además la continua tala de los sauces que solían cubrir su lecho. 

    “Hace unos seis meses comenzó a llegar un aroma muy desagradable, pero nosotros aún íbamos a pasearnos, a caminar y hacer deporte, a pasarla bien. Ahora ya no se puede hacer nada de eso”, dijo uno de los vecinos entrevistados, quien decidió reservar su identidad. 

    “Antes desde aquí donde estamos no se veía el río”, agregó otro de los vecinos desde una zona alta de la colonia, señalando la zona afectada “pero ahora por la tala de árboles sí se puede ver. Me quedé impresionado”.

    En un recorrido por la orilla del río se comprobó su estado. Un olor insoportable, a drenaje y podredumbre, permea hasta la colonia. 

    “Nosotros hace como cuatro o cinco meses liberamos una tortuga en el río porque el agua no estaba todavía en las condiciones en que están ahorita y pensamos que ahí iba a vivir más a gusto”, agregó, “además antes aquí en el río se podía pescar, salían bagres y mojarras, además de los sapos y los patos”.

    Los testimonios de los vecinos entrevistados concuerdan. El verano pasado el panorama era otro, los árboles estaban verdes y frondosos, en el río incluso se podía pescar bagre y mojarra. Más cerca de la presa, en una de las planicies secas por la falta de lluvia, ponían unas piedras para formar una portería y jugar fútbol.

    Río arriba, entre las áreas verdes del parque recreativo “Los Llorones” y el Parque Tecnológico Bafar, se puede ver como el arroyo “Las ánimas” arrastra los desechos al río. Un par de metros más adelante, una tubería vierte aguas de color verde oscuro sobre la materia marrón estancada. Otros 20 metros río arriba, el agua es lo suficientemente cristalina como para ver el fondo y sus guijarros.

    Del otro lado del río los sauces están en el suelo o se ve cómo se les arrancó gran parte de su tronco y ramas. Justo ahí yace una máquina Deere 200C, tipo “mano de chango”, con la cabina quemada, completamente inservible.

    “No sabemos quién la quemó y eso nos preocupa, porque nos pueden echar la culpa a nosotros para dar mala imagen”, dijo.

    Fue posible entrevistar a dos personas que, justo en el momento del recorrido, estaban colocando una extensión a la tubería. Dijeron ser empleados de “una empresa externa” contratada por Grupo Bafar y que la maquinaria dañada pertenecía a ellos.

    Además, aseguraron que las aguas vertidas por la tubería venían de la procesadora de alimentos, pero que esta es agua limpia y que proviene de una planta tratadora.

    “La máquina la usamos para limpiar el río. El agua que viene de la tubería le ayuda al río, que está muy contaminado, porque esta es agua limpia que cumple con las normas de la CONAGUA”, dijo el empleado, quien se negó a identificarse.

    “No se vale que uno venga a ayudar y que los vecinos nos acusen de ensuciar el río y que hayan quemado la máquina, porque es obvio, cuando ellos son los que contaminan el río. Mire nomás, las señoras tienen ahí lavadoras y echan sus aguas ahí”, continuó, haciendo referencia a los hogares que tienen su lavandería un kilómetro río abajo.

    Un par de vecinos, presentes al momento de la entrevista, negaron que las máquinas fueran usadas para la limpieza, y señalaron que más bien la usan para derribar los árboles.

    Los empleados, además, culparon a los propietarios de los terrenos y casas entre el parque “Los llorones” y el Parque Tecnológico Bafar de contaminar el arroyo “Las ánimas”, afluente del Chuvíscar, deslindándose de cualquier efecto contaminante.

    “Nosotros pusimos la tubería aparte para que no nos echaran la culpa de contaminar el río”, dijo el trabajador. “El arroyo ese es el que contamina el río”.

    Sin embargo, en una entrevista concedida a Antena Radio el viernes por la mañana, el director de Desarrollo Urbano y Ecología (DDUE) del Municipio, Gabriel Valdez, confirmó que en efecto “una empresa colindante” vierte su agua tratada en el río con autorización de la CONAGUA, pero que la planta tratadora sufrió una falla “que ya están atendiendo”.

    El funcionario afirmó que la dependencia ya generó un expediente y que la empresa, cuyo nombre evitó decir, reparará los daños.

    El director del departamento de ecología de la SDUE, Gilberto Wenglas Lara, dijo en entrevista con Raíchali que desconocía desde cuándo comenzó a fallar dicha planta tratadora de agua, pues las inspecciones duraron un tiempo detenidas por la pandemia, pero que el lunes 22 de febrero asistió una comisión a realizar las investigaciones correspondientes a partir de una denuncia anónima.

    “Si encontramos que la empresa está contaminando, se le solicitará que se haga cargo”, dijo el funcionario. “Si la empresa derrama, tiene que mostrarnos con un laboratorio certificado cuál fue el daño que hicieron”.

    Los análisis los tendría que hacer un tercero, mencionó, para evitar tener que creerle a los laboratorios de la misma empresa.

    La Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) emitió un comunicado de prensa y confirmó que una “procesadora local” es propietaria de la línea de descarga desde una planta tratadora de aguas residuales con permiso de Conagua. Esta última dependencia es la encargada de emitir las sanciones correspondientes.

    El Río Chuvíscar nace entre la cadena de cerros conocida como “Sierra Azul”, al poniente de la ciudad, fluye hacia la Presa Chihuahua y continúa su camino entre rancherías, desarrollos inmobiliarios y colonias populares hasta el Presa Chuvíscar. El tramo entre estas dos presas tiene un recorrido recreativo conocido como “Parque el Encino”, el cual evita la sección del río en la que se vierten los desechos.

    Después de detenerse en la segunda presa, las aguas del río caen por la cortina, pasan por el parque recreativo “Senda Aventura” y atraviesan la ciudad fluyendo paralelas a la Av. Teófilo Borunda hasta mezclarse con el Río Sacramento. Desde ahí, continúan juntos irrigando los cultivos al sur de la ciudad.

    El colectivo Salvemos los Cerros de Chihuahua, en apoyo a las demandas de los vecinos de la Col. Esperanza, realizó dos denuncias al respecto, una ante la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SDUE) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA).

    Durante la sesión del congreso del jueves 18 de febrero, el diputado local Francisco Humberto Chávez Herrera exhortó a los tres niveles de gobierno realizar “las acciones necesarias, a fin de investigar qué es lo que está ocurriendo en la Presa Chihuahua, las deficiencias e irregularidades denunciadas”. El exhorto fue aprobado unánimemente por los diputados presentes en la sesión.


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